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“La innovación debe formar parte del ADN de las empresas”

“Cómo innovar y crear cultura de innovación en la empresa” fue el programa enfocados llevado a cabo el martes 13 de junio impartido por Enric Bayó, Jefe de Gestión de la Innovación de ACCIÓ (Agencia de Competitividad de Cataluña)

Martes, 27 de Junio, 2017

En la actualidad nos encontramos en un tiempo de cambios, todo se dinamiza y se transforma a la velocidad de la luz, por ello, la innovación es un elemento clave para estar al día, y sobre todo para que nuestro negocio se actualice y no muera. Enric Bayó, experto en innovación, es el responsable de ayudar a las empresas a integrar el concepto de la innovación en su día a día. “Mi labor consiste en hacer que el proceso de transformación de las oportunidades forme parte del ADN de las empresas”. Así se presentó el ponente al inicio de este programa enfocados “Cómo innovar y crear cultura de innovación en la empresa”.

Como contó durante su presentación, toda empresa debe basar sus cimientos en cuatro pilares: flexibilidad, innovación, rapidez y eficiencia. Enric Bayó lo tiene claro, para él una empresa innovadora es aquella que “sistematiza la innovación, y lo convierte en una parte intrínseca de su ADN y su cultura”.

Tras la definición de una empresa innovadora, el experto dividió la charla en tres puntos estructurales. El primero se centró en puntualizar qué es la innovación. Para ello, el experto especificó que primeramente cada empresa debe definir lo que entiende por innovación, y trasladar ese concepto a cada miembro.

“Definir nuestro concepto de innovación ayuda a diferentes departamentos a alinear sus innovaciones y esfuerzos, proporcionando a los equipos de innovación el conocimiento para saber dónde enfocar sus esfuerzos”, nos explicaba Enric. Si lo analizamos, a veces, puede diferir el concepto de innovación de una persona a otra, ya que la innovación consta de diferentes tipos y niveles.

La creación de un modelo propio es el segundo elemento estructural de la innovación, punto en que el ponente centró la mayor parte de la charla. “Hay que establecer razones concretas para innovar. Las posibles razones pueden ser, por ejemplo, responder a un entorno cambiante debido a cambios en las preferencias de los clientes”, relataba el ponente.

Toda innovación tiene que ir de la mano de una estrategia, la cual debe ser diseñada para conocernos a nosotros mismos, comprender el contexto (identificando tendencias y competidores) y comprender a las personas. “Debemos reflexionar para poder formular una idea clara y coherente, la estrategia de innovación debe aumentar la competitividad de la empresa”.

Una vez que se tenga clara la estrategia, debemos realizar un proceso de innovación. “Debemos escoger el proceso adecuado para el tipo de innovación que vayamos a realizar”, hacía hincapié el ponente.

El proceso de innovación consta de tres métodos diferentes. Método lineal es el primero, que se encuentra basado en las revisiones realizadas en las diferentes fases de un proyecto. El segundo es el denominado iterativo, fundamentado en un conjunto de tareas agrupadas en pequeñas etapas repetitivas, llamadas iteraciones. Este método, proporciona numerosos beneficios, como incrementar el aprendizaje, permitir una medición optima de los plazos y conocer así mejor las necesidades del proyecto, o la participación activa de los clientes en el diseño. El método combinado, es el último dentro del proceso de la innovación, la cual combina los dos anteriores métodos mencionados.

Para concluir la ponencia, Enric trató el último punto estructural de la innovación: los inhibidores, factores que gestionan la innovación. “Son las piedras que iremos encontrando en el camino, factores desmotivadores, que, en ocasiones, impiden que alcancemos los objetivos marcados”.

Cada empresa se marca un objetivo, el cual ayudará a posicionarnos en el mercado. Sin embargo, son pocas las empresas que integran la innovación a su cultura corporativa, lo cual afectará a la ejecución de la estrategia.

“Los inhibidores más frecuentes son la falta de compromiso, la auto-limitación, el miedo al fracaso, la desconfianza, la aplicación lógica de la administración y, por último, una gestión inadecuada del proyecto”, finalizaba así Enric Bayó su explicación.

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