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“La economía colaborativa se basa en los valores de la sostenibilidad, la ética y el reparto de riqueza entre todos sus miembros”

Lucía Hernández, coordinadora estratégica de OuiShare Academy, ha visitado el Campus de Barcelona para ofrecer a nuestros alumnos una Conferencia de Management sobre economía colaborativa

Viernes, 24 de Febrero, 2017

Desde los años 2000 a 2015, las iniciativas relacionadas con la economía colaborativa acumularon una inversión de 25.972 millones de dólares. Su crecimiento ha sido imparable, y España ya es líder europeo de economía colaborativa, pues el 6% de la población ofrece productos y servicios bajo este modelo, superando a la media continental, que alcanza un 5%, según el último Foro Europeo de Economía Colaborativa celebrado en Bruselas.

Para analizar esta clara tendencia presente y futura, las instalaciones del Campus de Barcelona de EAE Business School, acogieron el 15 de febrero la Conferencia de Management: “Economía colaborativa, la tendencia social y económica con el verdadero potencial para girar hacia una sociedad más eficiente”. Estuvo impartida por Lucía Hernández, coordinadora estratégica de OuiShare Academy, que explica que, en su organización, “las actividades principales incluyen la formación, construcción de comunidad, organización de eventos, investigación, consultoría​ ​a Administración Pública y empresas privadas sobre adopción del modelo de la economía colaborativa. Englobamos todas las actividades que tienen que ver con formación, el mooc, contenido de todos los sectores, papers...​”.

Está claro que la economía colaborativa es un fenómeno de gran actualidad que genera un gran impacto social y económico. Surgió, en buena parte, a raíz de la crisis global de hace unos años, “donde los ciudadanos se organizan entre ellos para dar respuesta a necesidades”, explica Lucía. Las nuevas relaciones, la importancia de la sostenibilidad y el precio más económico de los servicios son otras de las causas de la expansión de estos servicios. De esta manera, el ciudadano es productor de valor, y se generan negocios y transacciones online para vivir experiencias offline.

“Cuanta más autonomía y más participación ​tengan los miembros dentro de las plataformas más economía colaborativa es. Ésta tiene detrás los valores de la sostenibilidad, la ética ​y el reparto de riqueza entre todos sus miembros”, afirma la coordinadora estratégica de OuiShare Academy a la hora de establecer qué es economía colaborativa y qué no. Para que este sistema funcione es básico tener ciertos niveles de confianza (en la idea, en la plataforma de productos y servicios, y en el usuario).

De Bla Bla Car a Percentil

Ya prácticamente todos los sectores están inmersos en este tipo de economía. “Ahora los seguros también están entrando en ella, y solo es el inicio”. En la conferencia, Lucía Hernández lanzó varios ejemplos de tales plataformas, porque más allá de AirBNB, el marketplace para publicar, descubrir y reservar viviendas privadas, que ya cubre 2.000.000 propiedades en 192 países y 33.000 ciudades, hay muchos más ejemplos.

Bla Bla Car, que conecta conductores con plazas disponibles con pasajeros que quieren hacer su mismo trayecto; Som mobilitat, que impulsa nuevas formas de movilidad más sostenibles; Eatwith, para comer en casa de autóctonos de cada ciudad; Wallapop, compra y venta de objetos de segunda mano; percentil, ropa de segunda mano en buen estado para niños; y Gudog, para encontrar el cuidador para tu perro. Los atributos clave que tienen todas estas plataformas para el consumidor es que ofrecen transparencia, hay una mayor oferta y fomenta las relaciones sociales al generarse encuentros con gente local.

La economía tradicional en la economía colaborativa. Tendencias futuras

Algunas empresas tradicionales han aclamado la competencia desleal que suponen tales plataformas para ellos, pues algunos servicios son prestados por personas no profesionales. Un claro ejemplo lo tenemos en la prohibición de Uber en algunos países y de los servicios de AirBNB en Cataluña, con multas de pagos importantes. Pero el aumento de las plataformas hace que muchas empresas tradicionales han decidido colaborar con esta nueva economía, tal como explica Lucía, como BMW que oferta alquileres de sus coches; Decathlon que ha lanzado Trocathlon, un servicio gratuito de compra y venta de material deportivo de ocasión entre particulares; o la cadena de hoteles Roome Mate, que tiene Be Mate, una plataforma de apartamentos entre particulares.

Las tendencias van a ofrecer servicios para cada más personalizados, por un lado, y por otro, también generales, como AirBNB, que quiere ser un proveedor de servicios de turismo global. A su vez, “es interesante ver como algunas empresas se han convertido en proveedores de estas plataformas, dan servicios a las nuevas empresas y a sus usuarios”, remarca Lucía. Es el caso de Bnb Sitter, encargados de la recepción en pisos turísticos, con conserjes autónomos que llevan a cabo la bienvenida y despedida del inquilino, así como servicios de limpieza y lavandería.

A la hora de hablar de los principales problemas con los que se encuentra el sector de la economía colaborativa, Lucía no duda en señalar ​la falta de un marco regulatorio, lo que se traduce en un vacío legal importante. A raíz de ello, recientemente, ha salido la sentencia que impone que la actividad de Bla Bla Car no supone competencia desleal con el transporte de viajeros. “Me parece acertada. Siempre que hay una disrupción tecnológica se encuentra con actores que ya estaban y que tienen que poco a poco adaptarse a la nueva realidad”, contesta Lucía Hernández.

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