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Análisis de la bajada de la inflación en España

España desde hace meses lleva viendo en un entorno de baja inflación. Concretamente el último dato de IPC publicado es de una tasa interanual de -0,6%. Ya son siete meses consecutivos de tasas de inflación negativas. Ante este fenómeno, inimaginable hace tan solo algunos años, cabe plantearse dos cuestiones. La primera es a qué se debe la baja inflación, y la segunda qué implicaciones tiene.

Mié, 08/03/2016 - 00:00

Por Rafael Hurtado, profesor del Máster en Dirección Financiera Full Time y Executive de EAE Business School en Madrid.

En primer lugar, la baja inflación puede sorprender, ya que los bancos centrales, y en concreto el Banco Central Europeo están llevado a cabo política monetarias muy laxas. Teóricamente este fenómeno nos llevaría a altas inflación, no baja. Efectivamente el BCE está imprimiendo dinero, el problema es que el dinero no llega a manos de los consumidores (que son quienes generan inflación) todo lo rápido que cabría esperar, por lo que a pesar de la "impresión" de dinero nuevo, los precios no suben. Adicionalmente a esta cuestión hay que destacar que en la económica hay mucha capacidad ociosa, es decir, hay desempleo, oficinas vacías, fábricas que no están a pleno rendimientos, por lo cual, incrementos de la actividad económica no se traducen de forma directa en incrementos de costes y por tanto de precios. Por último, destacar que el petróleo lleva una caída del entorno del 25% en los últimos doce meses. Dado la importancia de esta materia prima en los costes de muchas empresas, su bajada ha contribuido a que los precios de los productos disminuyan

En segundo lugar, y ya en el campo de las implicaciones, hay que destacar que una baja inflación, en principio es bueno para los ahorradores y malo para los deudores. Con altas tasas de inflación un deudor consigue que su deuda se reduzca en términos reales de forma rápida, sin embargo, con bajas tasas de inflación esto no sucede.

España, que en su conjunto es un país endeudado, necesita algo de inflación para poder pagar su elevada deuda. La deuda pública se suele medir en relación al PIB nominal, y para que este crezca es imprescindible algo de crecimiento y algo de inflación. Es por ello que los datos bajos de inflación no son buenas noticias en los mercados financieros, sino todo lo contrario. Las altas inflaciones son perniciosas, ya que suponen una redistribución no deseada de la riqueza, pero al mismo tiempo, la baja inflación o peor aún la deflación pueden suponer graves inconvenientes.
 

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