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Brexit duro, Brexit blando. That’s the question

Las recientes elecciones en Francia y Holanda han dado respaldo a la Unión

Lunes, 26 de Junio, 2017

Por Manuel Moreno, profesor del Master en Bolsa y Mercados Financieros de EAE Business School

Los euroescépticos llamaron al 23J el Día de la Independencia de Reino Unido. Hace ya un año de aquel referéndum, en el que el pueblo más listo del planeta dejaba aflorar todos sus miedos tras una crisis económica en la que ya nada volverá a ser igual. Inmigración sin control, pagos a Europa por ser un miembro con obligación de realizar aportaciones netas a Europa, y pérdida de soberanía. Hasta entonces sus hábiles gestores habían conseguido una relación de privilegio, manteniendo un status especial dentro de la Unión, que este referéndum empezó a dinamitar.

Tras la sorpresa inicial, con pérdida incluida de hasta el 20% del valor de su moneda contra el $, se enfrentaban a una negociación con la Comunidad Europea sin precedentes. Vayamos a negociar desde una posición de fuerza, pues somos la Great Britain, pensaron. Y así May convocó elecciones, segura de que el pueblo apoyaría su estrategia. Pero no contaba que a las nuevas generaciones, los millennials,  las viejas historias del imperio y de antiguas enemistades con Francia y Alemania les parecían cosa del pasado. Así que el resultado de las elecciones volvió a resultar inesperado y sorprendente. La Sra. May gana sin mayoría absoluta y sin el pretendido respaldo de los ciudadanos para su Hard Brexit.

A la vista del resultado obtenido, tiene importancia la opinión de Corbin. El líder laborista, durante su campaña, aseguró que si las urnas le otorgasen la responsabilidad de liderar estas negociaciones, no se acercaría a la Unión Europea con una actitud "amenazante", sino que trataría de construir una relación de confianza para afianzar un acuerdo “razonable". Y ahí tenemos el Soft Brexit tomando fuerza.

Brexit duro, Brexit blando. Doctor Jekyll y Mr Hyde. Algo irresistible para el listo pueblo británico. Va May con el duro, cabrea a los europeos, y llega Corbin luego a templar gaitas. Vamos, el poli bueno y el poli malo de cualquier negociación que conocemos en España. Aquí lo hacemos muy bien y con otro estilo; los británicos también lo harán.

En el otro lado de la negociación, los europeos, pues tranquilidad y unión. Las recientes elecciones en Francia y Holanda han dado respaldo a la Unión, y el tándem Alemania-Francia vuelve a funcionar a la perfección. Las futuras elecciones en Alemania apuntan a reelección, y los países del Mediterráneo con Irlanda en crecimiento. Y si los ingleses se van, pues que paguen (entre 60 y 100 mil millones de €) y luego ya veremos qué pasa con su acceso al mercado europeo. El castigo ejemplar flota en el ambiente. Quizás los británicos han sobreestimado sus fuerzas y ni la estrategia Doctor Jekyll y Mr Hyde les puede ayudar a negociar mejor.

Y entre tanto, ¿qué pasa con la economía inglesa y europea? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pues no deja de ser el divorcio de la segunda economía europea del resto de la Unión. No obstante, creo que alguna cosa puedo aportar aun a riesgo de equivocarme profundamente. Veamos, por un lado Europa se deshace de un socio que vetaba cualquier avance dentro de la Unión. Además gana seguramente parte de las empresas y mercado de la City de Londres, que se trasladaría al Continente. Y, de un plumazo, Alemania y Francia eliminarían a un competidor dentro de su mercado. Por el otro lado, Gran Bretaña pone en riesgo: Escocia, Irlanda, Gibraltar, el inglés como lengua de los negocios en Europa, su principal mercado, su función de embajador USA ante Europa,…  Vamos que tiene pinta de pasar a ser una pequeña colonia americana en medio del mar (exagerando un poco). De entrada, son casi un 20% más pobres, tras la pérdida de valor de la libra ante el euro (y el US dollar), tienen más inflación, al importar más caro, y han incrementado sus exportaciones al vender más barato (con subida de bolsa incluida). Con todo, la economía inglesa se ha empobrecido y el PIB ha empezado a ralentizarse.

Soft Brexit y Mr Hyde. Pues ahí tenemos a Corbin, tras las elecciones buscando un acuerdo amistoso y, una May debilitada para llevar una negociación dura. De entrada, algún analista lo ha percibido como positivo, pues a la vista de lo que se les venía encima a los británicos parece que negociar amistosamente es lo mejor para estabilizar la caída de la libra y la economía. Incluso algún político ha hablado de revertir la negociación del Brexit. Pero ahí está el Dr Jekyll en forma de orgullo Inglés que lo va a intentar impedir. No hay marcha atrás dirá, y la historia nos avala. Siempre hemos triunfado y somos un gran pueblo. Y sí, lo son, pero, en esta ocasión quizás hayan despreciado la fortaleza de Europa en esta negociación.

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