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Bruselas abre un expediente sancionador a España por incumplimiento del objetivo de déficit público

Vie, 07/15/2016 - 00:00

Por: Francisco Isidro Núñez, director de Máster en Bolsa y Mercados Financieros y Máster en Dirección Contable y Financiera, Campus Madrid.

Cuando la Comisión Europea se decidió finalmente a abrir un expediente sancionador contra España (y Portugal) por incumplimiento del objetivo del déficit,  lo hizo tras no pocas dudas y en ausencia del espíritu de consenso que debería respaldar una decisión tan trascendental para dos de los miembros del club.

No hace falta haber estado allí presente, ni tener información confidencial mas allá de la que la que cualquier lector de periódicos tiene al alcance de su kiosco o dispositivo.

Empezando por el propio calendario de la apertura del expediente sometido a continuos retrasos que, además, han tratado de justificar (gobierno en funciones, referéndum UK,…).

Continuando por lo incómodo que resultaba el precedente de la “no multa” a Francia; algo similar al efecto compensación que envuelve a algunos árbitros de futbol cuando creen haberse “tragado” un penalti en el área local y, en la siguiente jugada, tratan de “no ver” un penalti de libro en el área visitante.

De ahí viene, en mi opinión, el intento de justificar la sanción con la mención del agravante que “España, deliberadamente, no tomó medidas que atajaran el déficit” lo cual, por otra parte, es rotundamente cierto.

Por último, la vía abierta a la negociación a la baja de la sanción de partida que, probablemente por desconocimiento de los mecanismos comunitarios, me recuerdan a los argumentos de esas películas que nada más empezar evidencian un final fácilmente predecible y feliz.

Probablemente, todas estas cuestiones de forma y que se centran en el efecto de la medida sancionadora, evidencian que además del Brexit hay muchas más brechas en la semántica del término Unión Europea.

Muchos de nosotros, así lo creemos. Pero esto no debe apartarnos de lo sustancial, la cuestión de fondo y que tiene su origen en la causa: el déficit público. Gastamos más de lo que ingresamos; y lo hacemos además sin cumplir nuestros propios compromisos de “desajuste” en la nada despreciable desviación de 10.000 MM €.

Lo hacemos y lo venimos haciendo desde hace ya un tiempecito, con cierta alegría; luego nos justificamos, tras hacerlo nos trasladamos culpas y herencias; pero claro los números rojos siguen estando ahí porque básicamente seguimos haciendo lo mismo.

Pero ahora, lo hacemos en un entorno donde, por voluntad propia, decidimos ceder soberanía en pos de pertenecer a ese club que reparte fondos estructurales; un club que tiene reglas  y compromisos que hemos firmado y asumido como propios.

Y sin entrar a valorar si otros miembros hubieran tenido que ser sancionados; lo cierto es que nosotros hemos hecho méritos más que sobrados para la sanción.

A partir de aquí solo cabe asumir que no podemos seguir haciendo lo mismo y aunque nos cuesta entenderlo, y tal vez hasta tengamos que pagar 2.000 MM por tan básica lección; el déficit público también se puede corregir gastando menos sin ingresar más.

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