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El fin del dinero físico, un nuevo mundo

Los cambios tecnológicos que ha permitido el fin del dinero físico se han acelerado en la última década

Lunes, 13 de Febrero, 2017

Por: Rafael Hurtado, profesor del Máster en Dirección y Gestión financiera de EAE Business School

El dinero ha sido uno de los mayores avances de la humanidad, comparable a la escritura o la rueda. Gracias al dinero no es necesario tener una economía de trueque y se puede producir a cambio de no tener que consumir en el momento, pudiendo acumular riqueza gracias al dinero. Sin duda, el mundo es hoy tal y como es gracias a la invención del dinero.

El dinero ha evoluciono. Hace siglos el dinero eran monedas de metales como oro, plata o cobre. Posteriormente, se emitieron billetes respaldados por metales y, en la actualidad, el dinero que se emite sólo está respaldado por la credibilidad de los bancos centrales que lo emiten. El pensar que un billete de 50 euros, un simple papel, tiene algún valor es un acto de confianza en el sistema financiero de importantísimo calado.

Ahora el dinero se enfrenta a otro gran cambio que es la posibilidad de su desaparición física. Países como Dinamarca ya han tenido avances en este camino.

Las ventajas del fin del dinero físico (monedas y billetes) vienen apoyadas por las enormes mejoras de los medios de pagos realizadas gracias a tarjetas de crédito, Smartphones, internet, etc. Los cambios tecnológicos que ha permitido el fin del dinero físico se han acelerado en la última década. Hoy podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que el dinero físico técnicamente podría ser eliminado, algo que hace 15 años no se podría decir tan fácilmente.

El fin del dinero físico tiene ventajas de diverso tipo: en primer lugar se podría reducir, por no decir eliminar, los costes asociados a la impresión y manejo (transporte, almacenamiento, etc.). En segundo lugar, el no disponer de dinero físico aumentaría en muchos negocios y sitios la seguridad (por ejemplo, sería más complicado que un taxista fuese atracado si no lleva dinero). En tercer lugar, y tal vez es el aspecto más relevante, es la dificultad que entrañaría el fin del dinero para la economía sumergida. En una economía sin dinero físico todo dejaría trazabilidad, por lo que la evasión de impuestos sería mucho más compleja, aunque no imposible. Los pagos en efectivo no serían posibles, por lo que la economía sumergida, de existir, necesitaría de complejas estructuras para poder llevarse a cabo. Esto, sin duda, eliminaría gran parte de la economía que no paga impuestos.

Quienes se oponen al fin del dinero físico, básicamente utilizan un solo argumento, que es el de la privacidad. En un mundo sin dinero físico todo pago o transacción queda reflejado.
Realmente es complicado adivinar el futuro, como dijo el Conde de Romanones, conocido político español de finales del siglo XIX y mitad del XX, el futuro no existe, existirá. No obstante, creo que a medio plazo existen altas posibilidades de que el dinero físico desaparezca o sea algo marginal.

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