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El fin del Roaming en Europa, hacia un verdadero mercado único

Lunes, 19 de Junio, 2017

Por Juan Carlos Higueras Redecillas, profesor del Máster en Dirección de Marketing y Gestión Comercial y Executive MBA de EAE Business School

Desde el pasado día 15 de junio se ha hecho realidad el sueño de millones de personas, poder viajar a otro país de la UE sin tener que estar permanentemente vigilando las llamadas realizadas o las aplicaciones del móvil que realizan descargas automáticas o bien directamente permanecer en el extranjero incomunicado. Se trata del fin del roaming que se presenta como un jarro de agua fría para los operadores móviles que llevan más de 10 años intentando evitar que llegara este momento, torpedeando cualquier tipo de negociación y acuerdo con Bruselas.

Así pues, desde esa fecha, aunque más bien tarde que temprano, mediante el Reglamento de Ejecución (UE) 2016/2286, todos los operadores están obligados a eliminar los recargos por itinerancia dentro de la UE y los países asociados de modo que cualquier ciudadano, que tenga contratados los servicios de un operador móvil dentro del área geográfica indicada, podrá moverse libremente y realizar llamadas o consumir datos con la misma tarifa que tenga en su país de origen. El objetivo de esta medida es contribuir al desarrollo de un mercado único interior de las comunicaciones móviles más integrado, competitivo y eficiente formado por más de 500 millones de consumidores.

Hay que indicar que el roaming ha supuesto importantes beneficios para los operadores, aunque las tarifas han ido bajando en los últimos años, tanto por la presión de la UE como por la propia competencia, cada vez más intensa donde las tarifas planas de voz, SMS y datos son una realidad. Sin embargo, la elevada tasa de penetración del móvil junto con el crecimiento en el uso de los servicios de voz y datos, no permite estimular el desarrollo de los mercados debido a las elevadas tarifas de roaming existentes y a la diferencia de precio entre dichas tarifas y las ordinarias establecidas a nivel nacional por cada operador. Estos precios tan elevados frenan un mayor consumo de aplicaciones, servicios y contenidos mediante el uso de los dispositivos móviles, algo que se pronostica será un importante componente de la economía europea.

Otro aspecto que intenta limitar esta directiva, son los excesivos márgenes comerciales que se aplican tanto a nivel mayorista entre operadores y revendedores de tráfico, así como a nivel minorista en los precios finales que paga el consumidor de los servicios móviles. En definitiva, se espera que comience un proceso de ajuste de precios mediante la estimulación de una mayor competencia que facilite la digitalización de la sociedad y el desarrollo de la economía basada en la información y el conocimiento, todo ello para permitir el avance hacia un mercado único de las comunicaciones entre ciudadanos y empresas de la UE.

Por el momento, todas las operadoras móviles han dejado de aplicar los cargos por itinerancia que solían establecer, si bien se espera que, una vez pasada la euforia inicial, algunas comiencen a cuestionar, no sólo la rentabilidad de la medida, sino la amenaza para la supervivencia de la compañía, para lo cual, si lo demuestra fehacientemente, podrá acogerse a la posibilidad de realizar cargos adicionales a sus clientes. Otros, anticipándose a lo que iba a ocurrir, como parte de su estrategia comercial, ya habían eliminado este recargo en países de la UE y en otros como Suiza, Estados Unidos o Turquía.

Igualmente, conforme pasen los primeros meses, que será un proceso de adaptación y análisis (wait and see) de la repercusión de esta medida (hay que tener en cuenta que las vacaciones de verano están a la vuelta de la esquina) se podrá ver el uso real que los clientes hacen de este servicio y el impacto que supone en las cuentas de las operadoras, algo para lo que se están preparando, pues ya se encuentran en situación de alerta. En este sentido,  ya han declarado que aumentarán la vigilancia de situaciones de claro abuso, que también está regulado en la citada directiva, por las que podrán impedir que aparezca la figura del falso itinerante (fake roamer), aquella persona o empresa que contrata los servicios de telefonía móvil con la operadora de la UE que tenga las tarifas más bajas sin ser residente en el país de origen de la SIM y, como la picaresca es algo habitual en determinadas personas, habrá quien tenga varias tarjetas SIM para evitar los controles de abuso de las operadoras. Es de esperar que bien las operadoras apliquen los mecanismos de supervisión adecuados para evitar el roaming permanente de un cliente o bien que finalmente suban todas las tarifas como mecanismo para compensar la pérdida de ingresos por este servicio ya que la existencia de itinerancia permanente obligaría a los operadores del país que recibe la visita del cliente a competir con los operadores del país de origen, lo que podría conllevar la anulación de los servicios de roaming por falta de viabilidad económica.

No obstante, tal y como indica el citado Reglamento, uno de sus objetivos es la evaluación del uso razonable y de la sostenibilidad de la medida, lo que puede traer cambios en el futuro, a mejor o peor, dependiendo de lo que ocurra en los próximos meses y de si realmente se consigue una efectiva dinamización del mercado interior europeo.

A primera vista, quienes peor lo tienen son los operadores móviles virtuales (OMV) ya que ofrecen tarifas low-cost, para conseguir cuota de mercado, gracias a sus menores costes de infraestructura de red. Sin embargo, tienen regulados los precios de interconexión con los operadores móviles con red (OMR), algo que puede jugar en contra si los clientes de dichos OMV hacen un uso intensivo del roaming. De hecho, los OMR dejarán de cobrar por servicios de roaming a sus clientes pero mantendrán las tarifas mayoristas firmadas con los otros operadores virtuales, algo que no contemplaba el fin de los cargos por itinerancia. La directiva sugiere que los operadores deben llegar a nuevos acuerdos más equilibrados para favorecer el fin último de esta medida y la competencia real y efectiva en el mercado europeo.

En definitiva, lo que parece claro es que la ejecución de este reglamento, hace que la UE sea, cada vez más, una unión real en lo económico, legal, social y tecnológico y que, gracias a esta nueva medida, se da un gran paso en la construcción del mercado único europeo favoreciendo el desarrollo de nuevos modelos de negocio basados en la innovación, la tecnología, la movilidad de las personas, la capacidad de las infraestructuras y la cobertura global, lo que estimulará la economía y mejorará la calidad de vida de los ciudadanos europeos de diversas formas, al menos, más de uno se evitará el terrible susto tras volver de unos días de vacaciones o de trabajo y observar con pavor los cargos por el uso del dispositivo móvil. Sin duda alguna una buena noticia que elimina restricciones al desarrollo económico, favorece la movilidad de las personas, fomenta el desarrollo de la sociedad de la información y supone una importante conquista para los derechos de los ciudadanos de la UE.

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