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Hacia los Recursos Humanos low-cost

Mié, 09/07/2016 - 00:00

Por: Verònica Platas, profesora del Máster en Dirección de Recursos Humanos full time campus Barcelona

La crisis económica que vivimos desde 2007 ha sido útil para muchísimas cosas. Aunque todo pueda parecer negativo, por ejemplo, nos ha ayudado a frenar dinámicas que habían enloquecido (en los mercados financieros, en el sector inmobiliario, en algunos servicios, en los ritmos de endeudamiento, etc.); en algunos casos ha permitido iniciar cambios estructurales, o ha favorecido la creación de nuevas empresas gracias al auge del emprendimiento. Y en todo caso, nos hace valorar mucho más, día a día, todo aquello que tenemos.

No obstante, algunas de las lecciones que parecía que deberíamos haber aprendido están todavía lejos de ser interiorizadas. Es más, algunos, en lugar de aprovechar para mejorar, han utilizado la excusa de la crisis como justificación para mantener o reforzar prácticas insostenibles e injustas.

Cuando llegaron las épocas más duras de la crisis y con las tasas de paro por las nubes, la economía real (las empresas) se ajustó el cinturón de la manera más sencilla: cortando por donde más duele, por el mayor coste de una empresa: los salarios. Cuando no había más remedio se optó por el despido, pero en la mayoría de casos se apeló a la responsabilidad de los trabajadores con aquella famosa frase del “Más por menos”. Es decir: si quieres mantener tu empleo, trabaja más horas y/o te bajaremos el sueldo. Por responsabilidad, por solidaridad, por la que está cayendo, por supervivencia.

La cuestión es que ni aquello era cierto en todos los casos, ni cuando la situación ha mejorado se ha intentado volver a la normalidad y recompensar aquel “esfuerzo” (en la mayoría de ocasiones, aceptado bajo una cierta coacción profesional o moral).

El resultado ha sido que, como ya había pasado hace décadas, España se vuelve a convertir en un paraíso de buenas capacidades técnicas con bajos salarios. Se incrementa la productividad de mala manera: no haciendo más con los mismos recursos, sino haciendo lo mismo con menos recursos. Según datos de la OCDE, el crecimiento de los salarios reales en España (es decir, el aumento de los salarios descontando el efecto de la inflación) entre 2007 y 2015 ha sido inferior al 3%, compensando los incrementos que aun se producían al principio de la crisis, con las sustanciales bajadas a partir de 2009-2010, y con la ayuda de la deflación durante los dos últimos años. Mientras el PIB ya casi vuelve a tener los mismos niveles que en 2007, el peso de los salarios sobre el total es cada vez menor.

¿Vamos camino de convertirnos en un paraíso de equipos low-cost con salarios reales congelados? ¿Nos resignaremos a ver como las personas más cualificadas buscan en otros países el reconocimiento profesional y económico que no tienen aquí? Nuestro mercado de trabajo sigue desequilibrado, y debemos actuar con visión y decisión para que nuestros profesionales quieran quedarse por algo más que por la calidad de vida.

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