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La inflación española en 2016

La inflación española, medida por el IPC, terminó 2016 en un 1,6%

Lunes, 16 de Enero, 2017

Por Rafael Hurtado Coll, profesor del Máster en Dirección y Gestión financiera de EAE Business School

La inflación española, medida por el IPC, acabó este año anterior, 2016, en un 1,6%, 9 décimas más que en noviembre. El repunte de la inflación a final de año se explica por los carburantes (en diciembre de 2015 habían bajado mucho) y, por tanto, diciembre 2016 versus diciembre 2015 muestra un importante incremento de los citados carburantes.

La inflación subyacente (la que no tiene en cuenta los alimentos no elaborados ni los productos energéticos) subió en 2016 un 1%. No obstante, a lo largo de 2016, en muchas ocasiones, los precios bajaron respecto al año anterior. La inflación promedia en el año ha sido de un -0,2%, y la inflación subyacente promedio un 0,8%.

Es previsible que los próximos meses la inflación continúe al alza, dado el comportamiento alcista que está teniendo el crudo. El IPC subyacente también es previsible que se incremente, dado la fortaleza del consumo privado.

El que el IPC entre en terreno positivo debe ser entendido como un síntoma de normalización de la economía española. Inflaciones negativas o muy bajas son dañinas por dos razones: la primera es que no fomentan el consumo, si los consumidores creen que los precios de los productos bajarán entonces pospondrán sus decisiones de consumo.

La segunda razón de por qué la deflación o la baja inflación es dañina se debe a la dificultad de reducir deuda si no existen subidas de los precios (inflación). Un individuo, una empresa o una administración pública que tiene un cierto stock de deuda necesita, para poder reducir dicha deuda en términos reales, dos cosas: incremento de sus ingresos y/o incremento de los precios (inflación). Con la inflación las deudas disminuyen en términos reales.

Como es muy bien conocido las administraciones públicas españolas están fuertemente endeudadas. La deuda pública sobre PIB roza el 100%. Es completamente necesario para poder reducir dicha deuda que el crecimiento económico sea positivo (preferiblemente del entorno al 2,5% o 3%) y que los precios de los bienes o servicios se incrementen (exista inflación). La deuda se mide en relación al PIB nominal, que no deja de ser otra cosa que los bienes y servicios producidos por su precio. Es necesario que se produzcan más bienes y servicios (crecimientos económicos) y que estos se vendan a mayor precio (inflación).

El último dato de inflación española, un 1,6% en 2016, va por el buen camino. La economía necesita una pequeña pero positiva inflación.

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