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La no tan silenciosa revolución de Blockchain

Jueves, 20 de Octubre, 2016

Por: Ángel Barbero, profesor del Máster en Marketing Online y Comercio Digital de EAE Business School

En los últimos tiempos hay algunas palabras del mundo digital que están despertando a la vez las pasiones más encendidas y los miedos más (ir)racionales en algunos sectores empresariales. Es el caso de blockchain, una de las tendencias de mayor consenso, sobre todo en el ámbito bancario, donde las aguas están agitadas desde hace ya años.

Lo primero que tendremos que hacer es explicar qué se esconde tras esa palabra. La Wikipedia nos aclara que una "cadena de bloques" (su traducción más literal) "es una base de datos distribuida formada por cadenas de bloques diseñadas para evitar su modificación una vez que un dato ha sido publicado. El propósito es almacenar una lista de registros creciente continuamente sin posibilidad de modificación y revisión." Esto por sí solo no nos dice mucho, ¿no?

En un sentido más amplio, el concepto de blockchain engloba al conjunto de tecnologías y algoritmos que permiten crear un repositorio de información descentralizado y confiable, consultable por cualquier entidad que conozca dichos algoritmos. Algunas características que lo definen mejor son las siguientes:

  • Una vez que algo o alguien escribe un registro en la cadena de bloques, éste no puede ser modificado.
  • Los movimientos en la cadena están protegidos con técnicas criptográficas.
  • El registro reside a la vez de forma distribuida entre todos los miembros de la red, que tienen una copia de esa cadena.
  • El sistema permite que no sea necesaria ninguna entidad centralizadora o que coordine, sino que los elementos de la red pueden relacionarse con otros de forma directa (es una red de las denominadas p2p).
  • Los protocolos y algoritmos de acceso al registro son públicos, lo que permite crear software abierto para interactuar con él.

La aplicación más conocida de las tecnologías blockchain son las criptomonedas, y de ellas la más conocida es el bitcoin. En ella se sustancian muchas de las características que hacen especial a estas tecnologías: una moneda que no depende de un emisor público, cuyo mercado en cierta manera se autogestiona, y que permite las operaciones seguras de forma anónima. En los últimos tiempos se ha hecho famosa también el ether, criptomoneda perteneciente a la plataforma Ethereum.

Más allá de las criptomonedas, el concepto de blockchain está propiciando nuevos modelos de negocio y oportunidades en diferentes ámbitos, entre los que destacan estos:

  • Infraestructura de pagos: se pueden usar las criptomonedas y sus plataformas blockchain como canal de pago para servicios y productos.
  • Contratos inteligentes: el hecho de poder automatizar agentes y que estos sigan reglas definidas y aceptadas por todas las partes permite definir procesos de contratación descentralizados y delegados en agentes inteligentes, que podrán negociar y cerrar acuerdos por nosotros o por nuestra empresa. No sólo la negociación del contrato, sino también la operación del mismo, pueden delegarse en un entorno blockchain.
  • Internet de las Cosas: en el ámbito de los objetos conectados las tecnologías blockchain facilitan la creación de ecosistemas de agentes vinculados a objetos que puedan hablar entre sí de forma segura y eficiente, y que en definitiva permitan a las cosas relacionarse de forma autónoma según las reglas que hayamos marcado. Esto implica también una mayor seguridad en dicha relación, que es uno de los talones de Aquiles de Internet de las Cosas.
  • Gestión de la identidad: si a un entorno blockchain se le incorpora un sistema de identificación, podremos usarlo para tareas tales como firmar documentos, acceder a entornos digitales, etc.

Como se puede ver no estamos sólo ante una moda, y si miramos más allá de los bitcoins, las tecnologías de blockchain permitirán el desarrollo de sistemas tales como el futuro coche conectado, la ciudad inteligente o los nuevos mecanismos de identidad.

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