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La revolución de los drones

¿Cuál es el futuro real de los drones?

Miércoles, 15 de Febrero, 2017

Por: Ángel Barbero, profesor del Máster en Marketing Online y Comercio Digital de EAE Business School

En el año 2013 nacía una pequeña red social francesa, llamada Dronestagram, que permitía compartir con el mundo las fotos que hacen nuestros querido drones. Aunque no tiene más de unas decenas de miles de usuarios, es interesante pasearse por las fotos y vídeos que estos suben para entender mejor un fenómeno que ya se encuentra muy consolidado entre nosotros.

Puede ser una buena excusa para desempolvar ese dron chino que te regalaron en Navidad y que usaste tan solo dos veces y luego olvidaste en algún armario. Y es que los drones son uno de los regalos ‘techies’ estrella. Desde los más sofisticados de Parrot, empresa a la que este producto salvó del desastre, hasta los minidrones chinos que se pueden comprar en cualquier ecommerce oriental, todos hemos podido tocar en algún momento estos aviones teledirigidos a los que la batería les dura siempre un suspiro.

¿Pero cuál es el futuro real de los drones? Si nos centramos en su uso en el mercado de consumo, es interesante ver cómo van creciendo como gadget, aunque su uso aún no está extendido por diferentes cuestiones: además de la complejidad de uso, la batería aún es muy limitada, y no disponen de mucha autonomía. Además la legislación española (y en múltiples países de manera similar) es sumamente restrictiva, por lo que su uso al aire libre es casi imposible.

Sin embargo, os animo, por ejemplo, a buscar vídeos de carreras de drones, una disciplina en auge, espectacular de ver y, seguro, de jugar. Mediante unas gafas de realidad aumentada los jugadores manejan sus drones mientras ven en ellas en tiempo real el vídeo que captura su cámara. Muchas veces no sabes si estás viendo una película de ciencia ficción o una película actual.

También os podéis pasar por el vídeo de la SuperBowl de este año. Durante el concierto de Lady Gaga, 300 drones en formación coordinada iluminaron el cielo, dibujando la marca de una conocida bebida. Las implicaciones técnicas de tantos elementos coordinados en el cielo son muy grandes, pero el resultado no pudo ser más efectivo.

Pero donde realmente se vislumbra un uso más relevante es en el transporte autónomo. Ya se han probado drones que pueden llevar a personas, y otros que pueden levantar hasta 300 kg de peso, por lo que no es difícil pensar en un futuro en que se pueda llevar mercancía o pequeñas tripulaciones a distancias importantes. Como ya sabemos Amazon ya tiene un programa en pruebas para llevar paquetes a sus clientes (Amazon Prime Air), y hace unos meses Domino’s entregó la primera pizza con un dron.

No podemos olvidar el papel que tienen en la nueva manera de hacer la guerra que se está instaurando en el mundo moderno: vigilancia y espionaje remotos, ataques no tripulados, acceso a zonas protegidas… En este sentido asusta y apena ver cómo un objeto que puede hacer tanto bien en el mundo se convierte en un arma letal.

En el otro extremo están todos los usos potenciales destinados a mejorar la vida de otras personas: transporte de medicinas, alimentos y agua a lugares geográficamente excluidos, mejoras en la explotación agrícola y ganadera, e incluso la lucha “buena” contra el crimen.

Para que todo esto ocurra se está trabajando en algunos aspectos de los drones. Por un lado, su inteligencia artificial, en línea con sus primos los coches autónomos para mejorar las capacidades de viajes autónomos o en compañía de otros drones (enjambres). Por otro, la autonomía, basada en la duración de la batería, que será crítica para alcanzar mayores distancias y levantar mayor peso del suelo.

Como está claro que los drones ponen sobre la mesa también algunas cuestiones éticas que empezamos a entrever con la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías, otro de los aspectos en los que se deberá evolucionar es el legal. Como bien hemos podido comprobar en ocasiones anteriores, las leyes siempre van por detrás de la sociedad y de los avances digitales, por lo que será interesante ver cómo se va a ir regulando el uso de estos dispositivos en el futuro.

Resulta en todo caso fascinante ir leyendo las noticias de los nuevos avances que van apareciendo alrededor de estos vehículos voladores. Y estoy seguro que pronto, y casi sin darnos cuenta, estaremos viendo drones planear por encima de nosotros. En nuestra mano debería estar que nadie se sienta amenazado por ello.

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