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Más contratos indefinidos, pero no mejores salarios

Viernes, 10 de Marzo, 2017

Por: Esther González, profesora del Master en Dirección de Recursos Humanos y MBA de EAE Business School

A la vista de los últimos datos sobre el buen ritmo de las contrataciones indefinidas en nuestro país (datos informe Randstad 2016),  la primera reflexión es que no todo en la tan controvertida Reforma Laboral del 2012 fue malo. De hecho, España ostentaba en el 2012 el puesto de cabeza entre los países donde resultaba más caro despedir a un trabajador, conjuntamente con Grecia. En el año en que se aprueba la Reforma, la contratación indefinida comienza a incrementarse de forma sólida y constante. La relación causa-efecto es evidente.

Estos datos también nos permiten una segunda reflexión: Hay una relación clara entre despido caro  y mayor desempleo, tal y como demuestran estudios como el BBVA Research 2015. Los países con mayores índices de desempleo son también aquellos en que los que es más caro despedir a un trabajador.

En lo relativo a España, la reducción del coste del despido y las medidas orientadas a fomentar la contratación indefinida ha hecho que muchas empresas apuesten por esta modalidad de contrato,  pero no podemos echar ni mucho menos las campanas al vuelo. El informe ILO 2017 habla de un crecimiento muy moderado del empleo en toda Europa, así como un incremento sustancial de la contratación a tiempo parcial. El futuro del trabajo es el contrato a tiempo parcial.

La otra cara de la moneda es hay más trabajadores indefinidos en España, pero también con altísima exigencia de productividad y a cambio de salarios muy bajos. El incremento promedio en 2016 fue de tan solo 0,68%. La moderación salarial continúa como en los peores años de la crisis.

La estabilidad en el empleo es muy valorada por los trabajadores españoles, como ofrecen los datos Employer Branding Randstad 2016. Se ofrece estabilidad pero todo ello a cambio de salarios muy por debajo de la media de la UE (26.259 euros de media frente a los 47.042 de Alemania). No somos los peor pagados, pero sí que estamos otra vez en el pelotón de cola (solo Bulgaria, Rumanía, Lituania, Portugal y Grecia están por debajo).

 Mientras tanto, el desempleo en nuestro país sigue bajando con cuentagotas por muchas razones:

- El alto porcentaje de trabajadores cuyas cualificaciones profesionales no encajan en la demanda del mercado laboral: nuestros jóvenes “ni-nis”; los trabajadores de sectores en recesión; además de otras personas que, por diferentes razones, han visto desaparecer sus profesiones y necesitan reciclarse con urgencia para seguir siendo empleables.

- La todavía muy escasa flexibilidad de la contratación laboral española: Seguimos teniendo demasiados contratos, a pesar de la reforma. El contrato laboral debe permitir la mayor flexibilidad posible a empleado y empleador. Pensar que todo el mundo quiere un contrato de 40 horas semanales no es realista.  Basta con mirar a nuestro alrededor para descubrir que los países con mejores ratios de empleo (Reino Unido, Alemania, Países Nórdicos)  apuestan  por contratos  ad-hoc, tanto en  su duración como en el tiempo trabajado.  El tiempo parcial se impone.

El informe Davos de cada año no puede ser más claro: el trabajo no cualificado desaparece en Europa. Se estima que desaparecerán casi 13 millones de empleos no cualificados en los próximos años (Informe Davos 2017).

Solo los profesionales muy cualificados y especializados podrán encontrar empleo y huir de la precariedad. Ante datos tan abrumadores ¿Qué están haciendo nuestros gobiernos por mejorar la calidad de nuestra educación y  garantizar que nuestros jóvenes compiten con posibilidades en este futuro? Me parece muy significativo que uno de los niveles educativos que más contratos indefinidos consigue es el de los Titulados Medios. Nuestro sistema educativo debe potenciar al máximo las carreras técnicas.

Otro dato: el aumento de robots en el mundo es exponencial, y eso significa que desaparecen los trabajadores no cualificados pero se necesitan técnicos de alto nivel de cualificación para mantener y reparar esos robots. Pregunta: ¿Cuántos cursos de robótica  se ofrecen en los catálogos de las escuelas profesionales, universidades públicas y privadas o en el INEM?   Respuesta: Muy pocos. Hay una descompensación clara entre lo que las empresas necesitan y lo que encuentran.  No hay una solución única, pero pasa claramente por una apuesta decidida, tanto de las empresas como de los gobiernos para impulsar una formación especializada y de calidad.

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