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Planes de pensiones paneuropeos

Una alternativa para mejorar el sistema

Jueves, 27 de Julio, 2017

Por Javier Rivas, director del Máster en Dirección y Gestión Financiera de EAE Business School

La situación demográfica en España, pero también en la mayor parte de países de la Unión Europea, hacen necesarias medidas decididas para poder solventar las crisis venideras cuando las generaciones de los 60-70 empiecen a jubilarse.

En ese sentido, la propuesta de la Unión Europea es la creación de unos Planes de Pensiones Paneuropeos, que tendrían, a nivel local, las mismas ventajas fiscales que cualquier otro producto similar (en España hasta 8.000 euros de reducción en la base imponible para el común de los contribuyentes) y la posibilidad de “viajar” con el aportante a cualquier otro país de la Unión Europea.

Este último punto, no deja de ser sorprendente que uno de los principios básicos de la Unión Europea es la libertad de capitales, pero lo cierto es que hasta ahora esto no se aplicaba a los Planes de Pensiones Privados, que resultaba ciertamente complejo gestionar con una perspectiva europea.

El producto es interesante sobre todo para aquellas personas que realicen una carrera en varios países porque les permitiría tener un único plan de pensiones en lugar de uno en cada lugar en el que hayan trabajado.

El gran problema de este producto no está en la idea, que es totalmente lógica, sino en la ilógica diferenciación fiscal hay que separar:

  • El tratamiento de las aportaciones que, en general, deduce de la base imponible del impuesto, pero con máximos muy distintos por país (esto podría hacer que una persona al cambiar el plan de pensiones de un país a otro viera cambiadas sus ventajas fiscales o incluso tuviera que devolver algunas de las otorgadas en otro país).
  • El tratamiento de las rentas obtenidas a la jubilación que en unos países es negativo (en España se consideran rentas del trabajo), mientras que en otros países cuentan con exenciones sobre parte de la plusvalía, o incluso tributan como rendimientos del capital con mucho mejor fiscalidad.

También habría que conseguir homologar de alguna manera la normativa sobre la cobertura y posibilidad de rescate de las aportaciones, en algunos países como España la recuperación de las aportaciones es prácticamente imposible, salvo supuestos como muerte, discapacidad o desempleo de larga duración, mientras que en otros países esto resulta más fácil. Por tanto, se podrían generar efectos distorsionadores si al cambiar el Plan de un país a otro, el inversor pudiera más fácilmente recuperarlo.

Con todos estos condicionantes, se trata de un excelente incentivo para conseguir incrementar el ahorro de cara a la jubilación, el objetivo debe de ser que los planes privados en un horizonte de dos o tres décadas supongan aproximadamente el 50% de las rentas a la jubilación, de este modo, con pensiones públicas menguantes (dada la pirámide poblacional) se conseguirán equilibrar un poco el evidente descuadre de la Seguridad Social y, en parte, de las arcas públicas de los miembros de la Unión Europea que, en casos como España, están teniendo que recurrir al endeudamiento público para tapar el agujero de las pensiones.

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