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Vuelta al trabajo

¿Bendición o castigo?

Martes, 5 de Septiembre, 2017

Por: Jordi Vilá, director del Máster en Desarrollo Directivo, Inteligencia Emocional y Coaching de EAE Business School

Primeros de septiembre y en los medios de comunicación no paran de salir noticias sobre el síndrome postvacacional y lindezas por el estilo, término que responde a una sencilla cuestión: se acabaron los días de dedicarse a aquello que nos apasiona, nos relaja, nos nutre… y vuelta a ganarse la vida, a hacer aquello que paga nuestras facturas.

Hablan de depresión, de cansancio (cualquiera no se cansa durmiendo 6 horas y trabajando 10 ó 12), de ansiedad, de… en fin, de lo que se ha hablado toda la vida, solo que ahora le han puesto título.

La verdad, y aquí hablo por mí mismo, es que sería incapaz de volver tras el periodo de vacaciones a algo que no fuera capaz de disfrutar, fuera del modo que fuera, bien porque paga la fiesta (aquello que sí merece la pena en mi vida como los colegios de mis hijos, la formación complementaria que me ayudará a ir más allá, viajes a lugares interesantes y/o con personas interesantes, etc.), porque me nutre y me permite crecer o, simplemente porque me apasiona.

Me apasiona lo que hago, hace ya cerca de 10 años que me apasiona todo lo que hago, ya sea dar clases, diseñar proyectos o tener sesiones de coaching con personas o colectivos, y no entiendo que haya a quien se le haga tan cuesta arriba la vuelta a la cotidianeidad.

¿Esperas con ilusión el primer día o te horroriza la vuelta a ver las mismas caras y hacer las mismas cosas por razones que ya hace tiempo que dejaron de serlo?

Si estás en el primero de los supuestos, llegó la hora de lubricar tus neuronas y preparar tus herramientas, sean éstas cuáles sean, tener una visión del próximo ejercicio y empezar a preparar el asalto a tu siguiente reto.

No hace falta que termines siendo el CEO de tu empresa, quizás piensas en aquellos proyectos que quedaron por arrancar, o en los cambios que vas a articular a fin de ser más eficiente, o conseguir aquel cliente que tan difícil te lo puso el curso pasado; pequeñas o grandes cosas y, en resumen, ilusiones por delante.

Quizás tu motivación sea la de pensar que todo esto paga la fiesta y eso te hace empezar con alegría, ya que te permitirá hacer frente a unos gastos que te permiten crecer en otros órdenes, y también entonces, ilusiones por delante.

Si estás en el segundo de los supuestos, mi más sentido pésame, todo va a ir cuesta arriba, sencillamente porque es imposible que sea de otro modo, ya que no hay una motivación en ti.

En este caso, mi propuesta es que empieces a pensar en una desvinculación, ¿sabías que el verano es el periodo en el que más personas piensan en darle un cambio a su vida profesional?

Las cosas pueden ser diferentes, y nada cambiará si no haces porque así sea, con lo que ya puedes ponerte las pilas, hacer circular en tus círculos de confianza que tendrías interés en cambiar de aires y poner el radar en posición de búsqueda.

¿Preparados para disfrutar?, todo depende de ti, y no es una frase hecha.

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