Actualidad

¿Cómo combatir la ansiedad y el estrés en los exámenes?

Jueves, 9 de Marzo, 2017

Por: Noelia García, periodista de El Economista

La ansiedad, tiene que ver con la manera en que cada estudiante, tanto universitario como de Secundaria, Bachillerato o Posgrado, valora o interpreta la situación a la que se ve sometido. Según un informe de la Universidad de Almería titulado “Programa autoaplicado para el control de la ansiedad ante los exámenes”, la ansiedad viene provocada por la inseguridad que provoca el saber que la preparación no ha sido la adecuada, por las consecuencias que se derivan de no obtener una buena calificación (miedo al fracaso) o por los estilos de vida en los días de exámenes... pocas horas de sueño, gran consumo de tabaco y cafeína hacen que los estudiantes tengan menos percepción de que ellos pueden controlar sus síntomas. Las manifestaciones pueden darse en tres niveles: fisiológico (dificultad para respirar o sensación de ahogo, micción frecuente o sofocos y escalofríos), motor (tics, temblores, fumar, comer o beber en exceso, morderse las uñas, tocarse en exceso el pelo) y psicológico (temor, dificultad para decidir o pensamientos negativos sobre uno mismo).

Aunque los expertos afirmen que más de un 35% de los universitarios sienten estos síntomas, no siempre sufrirlos es negativo. Así, Isabel Serrano, profesora e investigadora de la Facultad de Psicología de la Universidad de Salamanca y co-autora de “Cómo vencer tus problemas de ansiedad ante los exámenes” (Pirámide, 2015), desvela en su libro que sentir ansiedad supone un impulso para estudiar, pero siempre y cuando los niveles sean controlados para que permitan el estudio y la concentración.

Algunas de las técnicas para prevenir esa ansiedad se basan principalmente en una buena alimentación, dormir las horas correspondientes o hacer ejercicio físico.

Lo más sencillo para  hacer frente a una situación estresante es tener una respiración correcta. Una de las técnicas más utilizadas para paliar la ansiedad, entre otras, es la respiración; se pueden diferenciar varios tipos: abdominal, costal, clavicular y completa. También existen otras técnicas como la relajación progresiva de Jacobson que enseña a relajar la musculatura, o el entrenamiento autógeno de Schultz que  se basa en la meditación y relajación, y con el que se toma conciencia de las sensaciones corporales propias del individuo.

Aunque parezca un mito, el día anterior al examen no se debe dedicar a estudiar todo lo que no se sabe, el atracón del día de antes está prohibido. Tener los mismos horarios de sueño, hacer ejercicio físico, una cena ligera y relajación son la combinación perfecta para ir tranquilos a un examen. Asimismo, no se puede hablar del contenido de la prueba con otros compañeros, evitar tener contacto con personas que tengan ansiedad y, si surgen pensamientos negativos (“Va a ser muy difícil”, “No me voy a acordar de nada”,  “Nunca voy a aprobar”), se deben transformar en positivismo y confianza en uno mismo. Decirse a uno mismo que todo va a salir bien y que se es una persona fuerte puede ayudar mucho.

El día del examen la ansiedad puede provocar una deficiente lectura de las preguntas, confusión en las respuestas, lapsus mentales, etc.. Por ello, es necesario acudir con el estómago lleno, llegar pronto, no ir con gente que haga dudar de la preparación, y lo más importante: leer las instrucciones de las pruebas así como las preguntas cuidadosamente y no agobiarse por que otros compañeros terminen antes sus pruebas.

No obstante, la planificación y organización del tiempo es la mejor medida de prevención de la ansiedad y el estrés. Trabajar el material (leer, subrayar, resumir o esquematizar…) y tener tiempo para memorizar y hacer el repaso durante el proceso de estudio.

Añadir nuevo comentario: