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Emprendedores senior al rescate de las pensiones

Jueves, 20 de Abril, 2017

Por Rafa Bernardo, periodista de Cadena Ser

Estos días se está presentando públicamente un libro, en el que participa como autor entre otros el ex ministro de Trabajo Valeriano Gómez, con el elocuente título ¿Cobraremos la pensión? Es sin duda el tema de la legislatura: cómo equilibrar un sistema, el de la Seguridad Social, en el que los gastos han crecido y los ingresos han menguado durante muchos años, y garantizar así que proporcione unas pensiones dignas. Toda contribución para lograr este objetivo es importante, y no se debe descuidar a un sector clave de la economía: el de los emprendedores de más edad.

La red de estudios GEM del fenómeno emprendedor acaba de publicar un informe en el que recuerda que el 16% de la población mundial tiene 55 años o más, así que la cuestión de la actividad económica entre los mayores concierne a 1.200 millones de personas en todo el planeta, una cifra nada desdeñable. En España, según los datos de la Encuesta de Población Activa, hay en estos momentos en torno a 1.200.000 trabajadores por cuenta propia mayores de 50 años, de los que casi 400.000 tienen más de 60 años (esto es, más del 10% de los autónomos). Sin embargo, el Régimen de la Seguridad Social que los incluye es deficitario ¿Qué está fallando?

El diseño de las contribuciones sociales en España propicia que los trabajadores por cuenta propia coticen por la base mínima, lo que permite a muchos autónomos aportar menos al sistema; pero claro, después reciben también menos pensión. Esto explica que haya tantos autónomos de edades elevadas: sencillamente, sus aportaciones no les permiten retirarse con una pensión digna. Y este es el principal problema que hay que atacar: el emprendimiento senior ha de ser, si queremos que aporte a las personas que lo viven y al sistema en el que participan, voluntario. Esta es la tarea política que toca afrontar.

Los mimbres están ahí: las fórmulas de jubilación parcial han tenido éxito a la hora de prolongar las vidas laborales de personas que, de otra forma, se habría retirado por completo, como muestran los análisis de Eurofound. Lo que convendría hacer es diseñarlas a la medida de los emprendedores: incentivar que continúen no sólo como líderes de proyectos, sino también en otras capacidades (inversores, consejeros, intraemprendedores) que benefician al ecosistema startup y a todo el país, al generar riqueza y salarios que alimentan las arcas de Hacienda y de la Seguridad Social.

Y a la hora de impulsar la participación de los mayores, convendría hacerse la pregunta también de qué es lo que quieren: según el informe GEM, son más aversos al riesgo que los emprendedores de otras cohortes de edad, y más proclives a acometer proyectos de emprendimiento social. Una malla firme de protección contra el fracaso, por tanto, e incentivos para dedicarse a iniciativas que redunden en un beneficio para toda la comunidad, podrían ser dos de las piezas para no perderse lo que miles de personas con ideas, y con experiencia para acometerlas, pueden aportar a la economía.

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