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Una sociedad más justa con el emprendimiento

Martes, 24 de Enero, 2017

Por: Rafael Bernardo, periodista de Cadena Ser

El emprendimiento se ha situado en los últimos años en el centro del debate sobre el mercado laboral y el modelo productivo español, y por tanto lo que suceda con esa actividad en materia de igualdad de género tiene especial significado, un potencial transformador, pionero a la hora de configurar las actitudes sociales. Y sobre todo, por ser un colectivo reciente y con ideas más nuevas, puede evitar caer en los errores y prejuicios que arrastramos desde hace mucho tiempo y que no conseguimos quitarnos de encima.

La brecha de género en el emprendimiento en España, según fuentes como el informe GEM, se va cerrando, aunque los hombres siguen siendo mayoría (casi seis de cada diez emprendedores nacientes o consolidados son varones). No hay en todo caso margen para la complacencia, porque el trabajo por hacer es mucho y en distintos ámbitos.  Voy a citar dos que me parecen fundamentales: la representación del colectivo y las nuevas tecnologías.

Y es que de poco importa que las cifras de emprendedores y emprendedoras están al 50% si los que hablan en nombre del colectivo son ellos. Un rápido vistazo a cualquier foro o feria de emprendimiento, o panel de expertos sobre este fenómeno, permite constatar que los invitados a dar conferencias, a subirse al estrado, a protagonizar los eventos siguen siendo en su mayoría hombres. En un reciente foro emprendedor de referencia en España fueron invitados más de 350 conferenciantes de todo el mundo, entre emprendedores y especialistas; sólo el 30% eran mujeres, y es un porcentaje bastante mejor que el de buena parte de conferencias, paneles y actos donde las invitadas a tomar la palabra son ni más ni menos que el 0%.

Si la representación es primordial, también lo es la presencia en pie de igualdad en los ámbitos más punteros de la economía, y desgraciadamente estudio tras estudio muestra que las prácticas discriminatorias son especialmente agudas en el sector tech: hay un apabullante problema de sexismo en el ámbito tecnológico, que empieza muchas veces desde la propia entrevista de trabajo, y continúa en la tareas del día a día, en la promoción profesional y en las barreras de entrada a los círculos formales o informales donde se toman las decisiones y se crean los contactos (por ejemplo, un 66% de las mujeres se sienten excluidas de estos foros por su género, según el informe Elephant in the Valley).

Muchas veces se anima a avanzar en la igualdad con argumentos como que “no se puede desperdiciar el talento que aportan las mujeres”. Esto es verdad, las cohortes de mujeres con educación superior a la secundaria y a la terciaria superaron a los hombres a finales de los 90, según nos recuerda un reciente estudio de FEDEA; pero el argumento del “aprovechamiento” de competencias tiene un punto perverso, porque enmascara el fondo del asunto. La razón principal es simple: la justicia; la igualdad de oportunidades crea un mundo más equilibrado, más equitativo y mejor, y las consecuencias que eso tiene sobre la economía y la sociedad son fácilmente constatables al comparar los países que promocionan la igualdad y los que la recortan, como recuerda año tras año el Foro Económico Mundial.

El mundo de la empresa española (con menos de un 20% de presencia femenina en los puestos más altos del Ibex 35, o con organizaciones patronales dirigidas en su inmensa mayoría por hombres) necesita un vuelco urgente para conseguir una economía más igualitaria y, por tanto, mejor, y el mundo emprendedor puede ser una palanca muy importante para el cambio.

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