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El pasado año, la cifra de peticiones iniciales de monitorio ascendió un 16,7%, hasta las 657.057

Mar, 08/04/2015 - 09:49

EAE Business School presenta el estudio “Análisis del proceso monitorio 2015”, un informe sobre la eficacia del proceso monitorio para reclamar deudas de impago. El objeto de este estudio es comprobar la eficacia en la realidad empresarial del proceso monitorio en la reclamación de deudas dinerarias, es decir, para recobrar la suma adeudada cuando se ha producido el incumplimiento del pago de una cantidad de dinero debida del deudor al acreedor.

Como conclusiones generales se extraen que las peticiones de recobro de deuda tras incumplimientos del pago crecen un 16,7% en el último año, dejando hasta 657.057 de peticiones iniciales de procesos monitorios en 2014. Además, el estudio señala que únicamente el 7,3% del total de estas peticiones acabaron con el pago de la cuantía reclamada por el acreedor. Por otra parte, el 47% de las peticiones iniciales de procesos monitorios terminaron con la inadmisión del monitorio por parte del Secretario Judicial.

Descárgate el estudio “Análisis del proceso monitorio 2015”




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EFECTIVIDAD DEL PROCESO MONITORIO PARA EL COBRO DE DEUDAS

Según el informe de EAE Business School, los procesos monitorios representan en la actualidad más del 38% de los asuntos ingresados en el orden civil según la estadística judicial. En 2013 hubo 563.176 monitorios ingresados, mientras que en 2014 la cifra de peticiones iniciales de monitorio ascendió un 16,7% hasta los 657.057. Además, en el primer trimestre de 2015 se registraron 166.433 peticiones iniciales de monitorios, una disminución del 2,7% respecto al mismo período del 2014.

El estudio de EAE muestra que, del total de procesos monitorios interpuestos contra deudores en 2014, solamente el 7,3% terminó con el pago de la cuantía reclamada por parte del moroso, el 37,4% acabó en ejecución contra el demandado, y sólo el 6,6% de los procesos monitorios se transformó en un juicio verbal. En 2014 hubo 252.574 ejecuciones de monitorios, el 42,1% de todas las ejecuciones ingresadas, y el 47% de las peticiones iniciales de procesos monitorios terminaron con la inadmisión del monitorio por parte del Secretario Judicial. Es decir, que si casi la mitad de los procedimientos monitorios acaban con la inadmisión del proceso, esta vía judicial resulta poco eficiente en el recobro de impagos.

En los últimos doce años, el porcentaje de procesos que acabaron con el pago directo por parte del deudor se ha quedado estancado alrededor del 7% de todas las peticiones que entraron en los juzgados, mientras que el porcentaje de monitorios inadmitidos casi se llegó a duplicar en 2010 respecto al porcentaje de 2003. En los últimos años se mantiene por encima del 43%.

Terminación de los procesos monitorios por pago e inadmisión 2003-2014

VENTAJAS E INCONVENIENTES DEL PROCESO MONITORIO

El estudio de EAE Business School también pone de manifiesto las principales ventajas e inconvenientes de estos procesos monitorios. Como ventajas, destacan que se trata de un procedimiento relativamente rápido y ágil en su tramitación procesal. En segundo lugar, que se consigue un nivel aceptable de cobros (en algunos sectores más que en otros) después del requerimiento de pago que realiza el Juzgado, bien porque el moroso consigna judicialmente el importe reclamado o bien porque decide finalmente pagar de forma directa al acreedor. En tercer lugar, que si no hay oposición del deudor en 20 días el Secretario judicial dictará un decreto dando por terminado el proceso monitorio y dará traslado al acreedor para que inste el despacho de ejecución, bastando para ello con la mera solicitud. En cuarto lugar, que en caso de iniciar un procedimiento monitorio de cuantía inferior a 6.000 euros, en el caso de que el deudor resida en otro partido judicial, cuando no hay oposición del demandado el acreedor evita tener que desplazarse a otra población y comparecer en el acto del juicio. En quinto lugar, que si hay oposición del deudor en reclamaciones de cuantía inferior a los 6.000 euros, el procedimiento se ventila en juicio verbal lo que supone una tramitación relativamente acelerada. En sexto lugar, que en caso de oposición, en el escrito que presente al juzgado para materializarla el deudor debe indicar los motivos por los que no debe la cantidad reclamada, lo que representa una ventaja para el acreedor sobre el juicio declarativo verbal, ya que si conoce los motivos de oposición del demandado puede ir preparado al acto del juicio oral y aportar las pruebas y testigos que considere convenientes para demostrar su derecho de crédito.

Como inconvenientes, destacar la rapidez en el cierre del caso si no se localiza al deudor, la cancelación del proceso si la dirección del deudor está mal indicada por el acreedor, o incluso si esta es correcta pero el deudor cambia de domicilio durante el proceso. Otro inconveniente importante es la oposición del deudor, ya que le basta con comparecer y alegar cualquier excepción para evitar el despacho de ejecución y provocar la tramitación íntegra del juicio correspondiente a la cuantía de la deuda reclamada.

“Uno de los dilemas que se presentan al acreedor es si es conveniente o no interponer una demanda judicial contra un moroso que se ha negado a llegar a un acuerdo de pagos razonable y que pretende eludir sus obligaciones. Durante décadas, la utilización de la vía judicial para la reclamación de deudas incobrables había sido el último recurso que tenía la empresa para cobrar, y no siempre se había demandado judicialmente todos los clientes que se lo merecían por razones de tiempo y coste. Sin embargo, muchos acreedores piensan que el principio de mal arreglo sigue vigente en la actualidad, puesto que a pesar de las reformas legislativas de los últimos años para proteger mejor los derechos de crédito del acreedor, la eficacia de la vía judicial está puesta en entredicho según vemos en el informe. Así, la eficacia de un proceso monitorio para recobrar deudas dinerarias (que el moroso pague tras el requerimiento del juzgado) ha menguado notablemente desde el inicio de la crisis económica, por lo que antes de acudir a esta vía procesal los acreedores deben estudiar otras opciones para recuperar sus créditos impagados más efectivas y rentables a medio plazo” concluye Pere Brachfield, Director del Centro de Morosología de EAE Business School.

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