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"El Tribunal Europeo de Justicia cerró el debate: el bitcoin es una divisa electrónica"

Mié, 06/08/2016 - 00:00

El profesor en el Máster de Periodismo y Comunicación Digital, Pablo Fernández Burgueño, ha salido el ponente, junto con dos compañeros suyos, Alberto Gómez Toribio, CTO Blockchain en Grupo Barrabés y Jorge Ordovás Oromendia, Responsable de Desarrollo de Servicios TI en Orange y Telefónica, de ofrecer a los alumnos interesados la conferencia de management “Bitcoin y Block-Chain las nuevas tendencias en los negocios”. 

Con una charla distendida, donde los tres ponentes iban realizándose preguntas los unos a los otros para evitar el monólogo extenso de uno de ellos, los cerca de 40 alumnos que asistieron pudieron descubrir más sobre la moneda bitcoin, cómo se crean o en qué comercios pueden pagar de esta manera.

“Pero, ¿el bitcoin es dinero?” Se preguntaba Pablo Fernández. Abogado y jurista en ciberseguridad y derecho del entretenimiento, el profesor de EAE contó la historia que llevó a cabo para responder a esa cuestión. “El Instituto de Contabilidad de Hacienda dijo que no es dinero pero entonces ¿qué pasa si apuesto con bitcoin? ¿No pago licencias?” Tras seis meses de espera, el ponente recibió su respuesta: desde Hacienda le informaron que a esos efectos sí que consideraban el bitcoin como dinero. Poco después, su pregunta se resolvió completamente con una sentencia del Tribunal de Justicia Europeo que cerraba el debate. “El bitcoin es una divisa electrónica”.

¿Para qué sirve el bitcoin? Jorge Ordovás se encargó de responder esta pregunta, reconociendo que es realmente difícil que olvidemos el dinero en efectivo para pagar únicamente con esta moneda digital, sino que el futuro interesante para el bitcoin reside en los micropagos. También destacó las facilidades que ofrecía al hacer transferencias internacionales, mientras que la comisión de manera “tradicional” aumenta en función del dinero a mandar al extranjero y es un proceso lento, utilizar bitcoin para cubrir esta necesidad te ofrece que la comisión sea la misma, independientemente de la cantidad de dinero a transferir, y siempre se tarda 10 minutos en recibirlo. Alberto dedicó su tiempo durante la conferencia a explicar qué es el blockchain, “la tecnología que sustituye a los bancos e intermediarios”.

Este sistema permite realizar transacciones financieras entre dos participantes de manera segura, sin necesidad de un intermediario, lo cual permite ahorrar costes. Hablamos con ellos para conocer más sobre la moneda y la tecnología que han dado a conocer en el salón de actos de EAE Business School:

¿Podría darse el caso de que un país adopte el bitocin como su moneda y comenzase a operar con ella?

Alberto: ¡Ya se ha dado el caso! Un país de las islas británicas adoptó el bitcoin, pero de manera totalmente anecdótica. No creo que se diese el caso de que un país adoptase esto porque adoptar bitcoin implica adoptar un tipo de divisa que no es tuya y renunciarías a tener muchos mecanismos de control de política monetaria, por ejemplo imprimir más dinero.

¿Cuánta gente utiliza bitcoin?

Alberto: No se sabe cuánta gente tiene bitcoin, es un dato anónimo pero se estima que entre seis y ocho millones de personas de todo el mundo, una cantidad muy pequeña, podría estar utilizando bitcoins.

¿Cuál es el futuro de esa moneda?

Alberto: Hay una cosa que no hemos contado en la charla y es que aquí, por ejemplo, pagamos con tarjeta de crédito y no pagamos con bitcoins porque es más fácil. Sin embargo nos encontramos con que en Kenia utilizan el teléfono para pagar y lo hacen con mensajes de texto, pero allí esta forma se resuelve un problema porque es mejor aprender cómo funciona el móvil que hacerse diez kilómetros andando para sacar dinero con el riesgo de que te roben. Quizá bitcoin pueda resolver un problema en estos países.

José: Tal cual está ahora mismo, puede resultar muy interesante en servicios muy concretos, en entornos muy verticales. Con el tema de las remesas pueda resultar interesante, para modelos de negocio pequeños, para temas de apuestas o casinos, agencias de viajes o empresas para vender en cualquier parte del mundo sin tener muchos costes por integraciones locales, etc.

En general, ¿los medios de comunicación dan una visión negativa del bitcoin y positiva de blockchain?

José: Hoy es un mal día en realidad –por la minería de bitcoins- pero yo creo que en los últimos meses la visión va siendo positiva, y va más enfocada a la tecnología. Si en vez de buscar en Google bitcoin, buscas blockchain, todo cambia. Todo es prometedor. Buscan la separación de la tecnología de la moda, ya que las empresas han transformado una tecnología potencial que tenía el concepto de bitcoin detrás. Alberto: Fundamentalmente creo que esa diferencia se debe a que el bitcoin tiene connotaciones económicas y políticas al ser un tipo de moneda.

¿Es posible y necesaria una regulación global de bitcoin?

José: La mayoría de los casos suele haber regulaciones locales. La Unión Europea también está desarrollando normativas comunes para todos sus países miembros, pero la forma en la que entienden, legalmente, bitcoin en EEUU es distinta a la que se utiliza aquí en Europa. Y es complicado poner de acuerdo a todos los países.

Alberto: Yo estuve con la reserva federal de EEUU diciéndoles lo que estaba ocurriendo en España y en Europa, y ellos tienen muy claro que, toman y estudian las regulaciones, pero que no se van a poner de acuerdo con Europa porque nunca lo han hecho, a no ser que sea un caso excepcional. En Europa lo mismo, donde básicamente se tiene muy en cuenta la última resolución del Tribunal de Justicia que sentenció aclarando que sí es dinero.

¿Qué fue lo primero que comprasteis con bitcoin? José: En el caso de Pablo, él se compró un gorro rojo de lana. En mi caso, la primera vez que lo utilicé fue de forma física en una cafetería de Madrid donde me tomé una Coca-Cola. ¡Tras el paso de los años, ahora mismo ese refresco me costó el equivalente a 30 euros!

Alberto: En verdad casi ni lo recuerdo… No fue de forma física, sino que creo que lo primero fue un artículo que compré en internet y luego recibí en casa.

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