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Esther González: “Un jefe extraordinario puede hacer la diferencia a la hora de que un millennial decida quedarse o marcharse”

Mié, 05/04/2016 - 00:00

El pasado martes 12 de abril, la directora y profesora del Máster en Dirección de Recursos Humanos, Esther González Arnedo, ha sido la ponente encargada de llevar a cabo la sesión del Programa Enfocados: “El Happy Management: transformar un entorno hostil en uno agradable”.

Actualmente, y como veremos en la entrevista a continuación, un ambiente de felicidad laboral, que incluya compañerismo, conciliación personal y un sentimiento de trabajo bien hecho y reconocido, son diversos factores que, cada vez más, impulsan a la hora de aceptar un puesto de trabajo.

En la ponencia repasaron varios casos conocidos de empresas que han cometido grandes errores en este ámbito, pero también casos de éxito. Además se enumeraron las claves para retener a los mejores empleados, las múltiples ventajas que encuentra la empresa con trabajadores felices y, por tanto, más implicados, y se analizó la situación actual de las empresas donde conviven varias generaciones con propósitos y objetivos laborales distintos. Hablamos con Esther González para que nos cuente más acerca de lo ofrecido en el programa:

¿A qué situaciones se pueden llegar a enfrentar las empresas que no se adapten al 'happy management'?

Está claro que las nuevas generaciones valoran como "muy importante" un buen ambiente de trabajo, tanto en las relaciones personales como en el entorno físico. Si a eso añadimos que las nuevas generaciones son mucho más inquietas a la hora de buscar trabajo, la consecuencia más evidente es que estas empresas no adaptadas van a tener problemas de reclutamiento de buenos candidatos y de retención, y el coste económico de no tener solucionados ambos temas es más que elevado. Las empresas menos atractivas serán también menos competitivas.

¿Qué tienen en común los mejores lugares para trabajar?

Todos los estudios indican que al menos cuatro variables: líderes excelentes, motivadores y que confían en sus equipos; ambiente de trabajo respetuoso, amable y colaborador; entorno físico agradable y distendido; y equilibrio entre vida profesional y personal es la última variable mencionada por todos. Nadie considera atractiva la idea de un trabajo absorbente que impida desarrollar otras facetas de la vida.

¿Qué ventajas encuentra la empresa con empleados felices en sus puestos laborales?

Hay numerosos estudios muy sólidos desde los 80 y 90 que demuestran que las empresas con empleados satisfechos tienen muchos más beneficios. Es decir, que el buen ambiente de trabajo y la felicidad de trabajo encima suponen más dinero para los accionistas.

¿Cómo pueden retener las empresas a sus mejores empleados?

Actualmente en RRHH hay una obsesión por la retención del talento, que es más escaso por cuestiones demográficas. La realidad es que los estudios indican que no hay gente cualificada en el mundo para cubrir todos los puestos cualificados que se necesitan. Solo en USA, un reciente estudio muestra que tienen un déficit de más de 350.000 profesionales de IT. Todas las grandes organizaciones han diseñado programas orientados a retener el mayor tiempo posible a los empleados de alto potencial. Ello significa generar sistemas de desarrollo profesional, mentoring y compensación atractivos para estos profesionales. Por supuesto que una variable esencial es generar un entorno de trabajo en que estos profesionales se sientan cómodos y deseen continuar en la organización, y ese entorno es tanto físico como emocional.

¿Qué diferentes tipos de generaciones y mercados de trabajo existen?

Ahora mismo estamos en un momento muy interesante, porque coinciden en la misma empresa tres generaciones (Baby Boomers, Generación X y Generación Y) que no pueden tener valores más diferentes sobre el trabajo. Los baby boomers siguen viendo el trabajo como el centro de la vida, y la generación X también, sin embargo la generación Y (que será el 70% de la fuerza de trabajo en diez años) tiene una escala de valores completamente diferente. Necesitan sentir que su trabajo aporta valor, que trabajan en una empresa cuyos valores coinciden con los suyos propios y moverse en un entorno de trabajo amable, con jefes que confían en ellos y les ayudan a crecer. Por otra parte, no se plantean estar en una misma empresa toda su vida laboral, buscarán diferentes experiencias. Va a ser una generación muy exigente a la hora de decidir qué puesto de trabajo aceptar. No les importa tanto ascender dentro de una empresa como sentir que crecen profesionalmente, aprendiendo cosas nuevas en entornos diferentes. No va a ser una generación a la que se comprará fácilmente con promociones y dinero. Tampoco van a tener problema en cambiar de país y de negocio.

En cuanto a mercados de trabajo, luego hay que matizar mucho país por país. Es evidente que países con altas tasas de desempleo como son España y varios países de América Latina, van más lentos en cuanto a la rotación de los profesionales de estas generaciones que los mercados de trabajo de la Europa del bienestar o del mundo anglosajón, pero cuando hablo con profesionales de RRHH de todo el mundo el sentimiento general es que es mucho más difícil retenerlos y fidelizarlos. Estén en el mercado de trabajo que estén, van a moverse y buscar el cambio. También son una generación muy emprendedora. El sueño de muchos es gestionar su propio negocio.

¿Qué es lo que más destaca de los millenials a la hora de buscar trabajo o permanecer en su puesto?

Buscan empresas y sectores que estén alineados con sus valores y ética personal, lo cual está suponiendo un cierto shock para sectores anteriormente muy atractivos (financieras, industrias petroleras, etc.) y ahora no tanto. La clave para decidir quedarse o correr a buscar otro trabajo se basa en la relación que tengan con sus superiores y sus iguales y también en si sienten que su trabajo aporta realmente un valor a su organización. Es una generación que necesita mucho hablar con su jefe y recibir feedback sobre su trabajo. Me atrevo a decir que un jefe extraordinario puede hacer la diferencia a la hora de que un millennial (o generación Y) decida quedarse o marcharse.

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