Actualidad

Santiago Ávila: “El buen trato debe ser innegociable”

Mié, 05/11/2016 - 00:00

Santiago Ávila fue el encargado, el pasado miércoles 4 de mayo, de ofrecer a los alumnos de EAE una conferencia de management titulada “Aprendiendo a liderar”. Con el fin de conocer más sobre lo que ofreció durante la charla acerca del liderazgo, hablamos con él:

¿Cuáles son las cualidades que distinguen a un líder de otro trabajador de una organización?

Andar catalogando a las personas de líderes me produce una fatiga terrible. Una práctica que, otorgando el calificativo de líder a cualquiera por el hecho de tener un cargo directivo, ha acabado por desmerecer la excepcionalidad que se supone debiera acompañar al mismo. Prefiero pensar en los términos por los cuales una persona se empeña en hacer bien su trabajo. Y en el caso de un directivo, manifestarse competente no significa atender a la sola eficacia de sus resultados, sino también a la forma en que se emplea con las personas que colaboran con él. Lo más determinante, a mi forma de entender, es el trato que les brinda. De resultar cortés, educado, interesado honestamente por los “otros”… Lo demás se presentará como mucho más fácil y sencillo. Conforme se escala en responsabilidad dentro de una organización, cada vez más el conocimiento técnico tiene menos importancia: la relevancia de lo humano sobre lo técnico. Evidentemente que el conocimiento intelectual debe estar presente, pero lo que de verdad mueve al corazón de las personas es el ejemplo, la consideración, la nobleza y el respeto en el trato. Y si de excelencia se trata el corazón es lo fundamental.

¿Qué proceso de selección se sigue al crear o de sustituir un cargo directivo?

Depende del nivel de responsabilidad. Las posiciones de más relevancia se cubren vía head hunters. No son formas de búsqueda abiertas, no se explicitan en internet ni se publican en prensa como en un pasado no tan lejano. Es una forma de búsqueda directa. Es en ese caso que quien toma la iniciativa es la empresa de hunting por encargo de un cliente. Todo ello llevará consigo un proceso que presumiblemente finalizará con la elaboración de una lista de tres candidatos de los cuales el cliente deberá elegir uno.

¿Es lo mismo liderar una empresa de alimentación que una de automóviles?

Tanto los componentes estratégicos como los técnicos son distintos, pero hay otros muchos matices más que son comunes. Liderar supone entenderse con problemas de competencia y de carácter, y es en el trato con las personas que el liderazgo adquiere su significación más profunda. Dirigir y relacionarse con individuos no entiende de sectores ni de sus diferencias; el buen trato debe ser innegociable, debiera venir de serie.

¿Qué puede hacer un líder para mejorar el trabajo del conjunto de su equipo?

Entendiendo que hablemos de una persona con criterio, debiera propiciar que el establecimiento de metas y objetivos sean lo más participativos posible. Pero no desde la pura superficialidad, desde un único deseo resultadista, sino desde el interés sincero por los demás. El componente de un equipo al participar de la definición de objetivos, los hace suyos, como consecuencia adquiere referentes que le darán el poder de, ante la ausencia de instrucciones, actuar debidamente. De resultar así, se producirá un alineamiento natural que ya no necesita de la disciplina, ya no se trata tanto de realizar lo mandado por otro como de ejecutar aquello que sabe le encamina al objetivo acordado.

¿Cómo ha evolucionado el concepto del liderazgo con las nuevas tecnologías?

La esencia del liderazgo sigue siendo la misma. La tecnología, impactando sobre nuestra forma de vida, la modifica, la desestabiliza, la reta; nos encontramos sumidos en la búsqueda constante de nuevos equilibrios. La misma tecnología que permite ver la serie de televisión de la que somos seguidores a nuestro antojo (no cuando se emite sino cuando deseamos hacerlo a través del ordenador) nos hace cada vez más individualistas, menos interesados en el propósito común. Pero de una u otra forma el ser humano espera ser aceptado, tratado debidamente, con el profundo deseo de que su talento se pueda expresar. La dignidad del individuo no conoce de modas ni de tecnología. La necesidad de modificación en nuestros saberes intelectuales no necesita de unos modos y maneras diferentes en cuanto al trato de las personas se refiere.

¿Qué le motivó a escribir Aprendiendo a liderar?

Era una continuación natural de mi primer libro: La gestión emocional. Al publicarlo sentí que todavía tenía muchas más cosas que decir, es por ello que decidí escribir de nuevo sobre el liderazgo, sobre muchos de los aspectos que sobre el concepto en cuestión todavía no había tratado en mi libro anterior. En el fondo de la obra se encuentra la idea de brindar reflexión y soporte adecuado a la forma de encarar las perplejidades evocadas por consejos (siempre bien intencionados) tales como: si estudias encontrarás un buen trabajo; si te esfuerzas, tus jefes te lo reconocerán, y un largo etcétera de consideraciones que, más pronto que tarde, se mostrarán como poco acertadas y precisas. ¿Qué hacer cuando es el jefe quien apropiándose de nuestras ideas las presenta como propias? ¿Y cuándo un compañero viendo en nosotros un potencial rival decide afear nuestra conducta de forma maliciosa? Y así, consideración tras consideración, se podría enumerar un sinfín de circunstancias que pareciera desvalorizan el esfuerzo, el trabajo, la dedicación, la lealtad...

¿Para quién escribe sus libros?

Están concebidos para dar soporte adecuado a jóvenes como los que cursan sus estudios en EAE Business School. Buscando dar referencias de las cuales en mi juventud nunca recibí orientación alguna. Sí que tuve la inmensa suerte de poder hacer el máster en el IESE y ahí asimilar lo que más tarde con ocasión de mi desempeño directivo pude “sentir”, pero mi modelo, como construcción particular que es, no fue influido por el consejo de mentores que no quisieron o no supieron estar presentes. Lo habitual es desentenderse de la evolución natural de los demás. Es lo que reclamo de mis alumnos: si algún día crecéis profesionalmente procurad hacer por los demás lo que no han hecho por vosotros. Ofreceros como mentores. El papel del mentor, como referente que es, resulta de gran trascendencia en la evolución directiva de cada cual.

Es en ese sentido que estoy convencido de que Aprendiendo a liderar se constituirá como un importante elemento de reflexión.

Añadir nuevo comentario: