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El invierno de los salarios

Martes, 25 de Octubre, 2016

Por: Rafa Bernardo, periodista de Cadena Ser
 

Ocho años de crisis han pasado una durísima factura a los salarios y a los derechos de los trabajadores, y han pesado también sobre el poder de movilización de los sindicatos, pero todas las señales apuntan a que el final de año dará nueva vida al entumecido cuerpo de las dinámicas sociolaborales. Las principales organizaciones internacionales, entre ellas el FMI, destacan cada vez con más énfasis que la recuperación, además de tibia, ha ensanchado las desigualdades, y las mareas de fondo de la economía van –con casi total seguridad- a agudizar esta realidad.

Los últimos tiempos de inflación baja o negativa han minimizado el impacto de los retrocesos salariales o del práctico estancamiento de las pensiones, pero con aumentos de los precios previstos de más del 1% para 2017 esto no va a continuar así. Sindicatos y patronal tienen por delante una difícil negociación para alcanzar un pacto de salarios para el año que viene, y un Gobierno todavía por hacerse pero que no contará con apoyos parlamentarios claros tiene que proponer cifras de revalorización de pensiones, salario mínimo y sueldos de los funcionarios sin posibilidad de ocultarse ya tras la dureza de la crisis. Sólo la sombra de la exigente Unión Europea puede servir de coartada para el que quiera frenar el gasto y contener los salarios, pero –pese a su inflexible ortodoxia hasta ahora- habrá que ver si la Bruselas post votación del Brexit se atreve a presentarse como la que aprieta las tuercas a los ciudadanos de otro de los países más importantes del club.

Desde 2010 van en España dos reformas laborales y dos reformas del sistema de pensiones, siempre en sentido restrictivo, y unos ciudadanos hartos, una oposición debatiéndose por lograr más espacio político y unos agentes sociales conscientes de su mayor protagonismo ahora que los partidos necesitan todos los apoyos posibles están trayendo de nuevo al primer plano la importancia que tienen salarios, pensiones y negociación colectiva en la consecución de una recuperación económica justa y sostenible. Ese mismo diálogo que tan mal se ha dado en el Congreso tendrá que darse en las empresas, en los despachos ministeriales y en las sedes sindicales y patronales; si no, a diferencia de lo que sucedió en la política, las incertidumbres sí pueden trasladarse a las calles.  

Debilidad en el ejecutivo, sindicatos dispuestos a movilizarse después de una etapa de perfil muy bajo, un entorno macro que ya no acompaña, reformas polémicas inminentes (como la que ya se entrevé en el horizonte para garantizar la sostenibilidad a medio plazo de la Seguridad Social) y, sobre todo, la constatación de que las recetas que se han aplicado han agravado las brechas sociales ya existentes en la sociedad nos acercan un invierno de reivindicación de derechos laborales, de protesta contra las desigualdades y de exigencia de salarios más altos. El tipo de recuperación que tendremos dependerá en buena medida de las decisiones que se tomen en estos meses decisivos.

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