


La confianza se va a acabar.
La crisis le “va a ir muy bien al mercado” afirma Esteban Serra, profesor y experto en consumo. En su opinión la desaceleración económica traerá consigo un doble (y necesario) reajuste: el empresarial, por un lado, y el de muchos españoles que llevan años viviendo por encima de sus posibilidades, por otro. Sólo padecerán la crisis “los ciudadanos más endeudados, los demás”, sigue Serra, “tendrán que ir a trabajar en autobús, como tiene que ser”.
Hay que que ponerse las pilas y hay que crecer intelectualmente. “La verdad es que el consumidor debe madurar un poco y dejar de ser tan niño”, declara Serra con ironía en la voz.
El consumidor pasará así del despilfarro a la desconfianza. “Ahora la gente se pregunta por el precio de las cosas y no se gasta 50 euros como antes, cuando compraba sin pensar”. La crisis despertará, pues, al consumidor que “ya no va a dejar que le coloquen productos sin más y analizará cada compra”, continúa Serra, profesor del EAE. En este sentido, el papel decisivo en el nuevo escenario de la compraventa lo van a tener las empresas, que, en su opinión, se han aprovechado de la confianza del consumidor.
“Hay empresas que no tienen razón de ser, que tratan de vender productos que no sirven para nada y otras que tienen un catálogo de artículos desfasado que no vale para este año”, explica Serra, para quien las compras se van a reducir a lo imprescindible, los artículos de primera necesidad y los accesorios que, en la cabeza del consumidor, son insustituibles. Tal y como explica este experto, la crisis también es un tema de percepción psicológica. “En una misma situación económica hay quien decide no irse de vacaciones y quien se va al extranjero porque lo considera una necesidad”.
¿Qué debe entonces hacer la empresa para que las compras no decaigan? “Las empresas van a tener que trabajar con lógica y tendrán que adecuar sus productos a esta nueva era”, aclara Serra. “Ya era hora”, continúa, “de que éstas remodelaran su producción y la adecuasen a un segmento de mercado más apropiado para cada producto”.
Lo que no deben hacer las empresas en crisis en ningún caso, sigue Serra, es “despedir a sus empleados, porque éstas necesitan clientes que compren, y la gente que dejen en la calle no tendrá dinero que gastar”. “Visto desde arriba”, continúa Serra, “los despidos son un error. Lo que deberían hacer las empresas es invertir más y así generar más riqueza”.

