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Jueves, 26 de Julio, 2018

Llevamos años hablando de la transformación digital y de todos los cambios que ha traído consigo. Pero, nadie declara una fecha final para esta etapa porque hemos asumido que, sencillamente, el cambio empieza cada día. El tecnológico, por supuesto, pero también el económico, el empresarial y el social. Todos para uno y uno para todos.

Ser directivo en una época globalizada y muy competente, es mucho más que dirigir una empresa. Ellos son los responsables de liderar ese cambio en su mundo. Por eso, si algo se espera es que compartan su capacidad de análisis y de síntesis, su visión global, su experiencia y su buen criterio. Y, además, que no teman a dejarse llevar por la creatividad. Que pongan a prueba su intuición, su imaginación y sus ganas de innovar. Que se atrevan. Que compartan ese entusiasmo con los demás. Que no lo piensen: lo hagan realidad.

Tan importante es su labor que la reputación de una empresa también depende del rol que ejercen. Y es que, aunque para medir este rasgo, se tienen en cuenta los sentimientos de las personas hacia ellas, también se valoran elementos que pasan por la visión del ejecutivo: el liderazgo, las finanzas, la oferta, la innovación o la integridad.

El último estudio del Reputation Institute establece el ranking con las marcas más reputadas del planeta y España. Más que centrarnos en cuáles son, lo interesante es saber porqué lo son. En este sentido, la oferta del producto se convierte en un factor determinante en un 20,6% pero también se valoran las finanzas de la organización, la integridad y la ciudadanía de las marcas e incluso, el liderazgo o la innovación. Si una marca quiere destacar, no solo necesita buenos productos. También una historia detrás, real, honesta, diferente, única.  Si el liderazgo de una compañía es un ejemplo a seguir, puede convertirse en una razón de peso para que crezca su reputación. Y en ese caso, bienvenida sea.

Si hiciéramos un cardiograma al corazón de los mercados internacionales observaríamos que su ritmo está más acelerado que nunca. Latidos complejos que exigen ejecutivos capaces de inducir y gestionar la flexibilidad y los cambios reactivos a las nuevas tecnologías, la aparición de nuevos mercados y la evolución social, y que sean abiertos, receptivos, capaz de comunicarse y creativo.

Entonces, ¿cómo cambian los directivos?

  • Desarrollando una Gestión Eficiente, ante los rápidos cambios en el mundo de los negocios que requieren la metodología y las técnicas más actualizadas para conseguir ser efectivos y competitivos.
  • Actualizándose constantemente. Los avances tecnológicos, las mejoras en la comunicación y el desarrollo de las economías emergentes han llevado a una mayor competencia en los países occidentales, lo que requiere la adaptación a nuevas situaciones y nuevas herramientas de gestión. El empresario necesita estar al día de estos cambios.
  • Diciendo sí a la competitividad internacional. Las puertas se abren para formar parte de un mundo global, en el que los ejecutivos deben ajustar su marco de referencia sin perder el contacto con sus propios valores y cultura. Tanto los especialistas como los generalistas comprenden que la competitividad es una condición necesaria, aunque no es el único requisito para la supervivencia de una empresa.
  • Cada vez más ágiles. Si hay algo que no se recomienda es la lentitud, sobre todo en la toma de decisiones. La clase ejecutiva no puede quedarse sin apetito a la hora de avanzar. 
  • Nosotros es la expresión que utiliza el directivo para referirse a él y a su equipo. Ahora habla así, en primera persona del plural. Es más accesible que nunca y dedica tiempo a escuchar a su equipo y a conocer sus situaciones. 

¿Hay receta para que un directivo no se pierda por el camino? Más que receta, hay dos palabras mágicas: aquí y ahora. Esa es la única respuesta. Hay muchos tipos de directivos y luego está el que es consciente de su lo que está por llegar.  El directivo que se prepara académicamente y está ilusionado para cada reto. El directivo que tiene el equipaje a punto porque el viaje, solo acaba de empezar.  

 

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