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Miércoles, 13 de Junio, 2018

¿Cómo describirías la oficina típica de hoy en día? Mientras te la imaginas, aprovechamos para reflexionar acerca de los lugares de trabajo y de cómo éstos han cambiado. No lo han hecho por casualidad ni sin motivo aparente. Al contrario, esta evolución ha seguido el ritmo que han protagonizado las mismas profesiones. Nuevos oficios que requieren otros escenarios en los que cumplir los objetivos.

El entorno volátil y global en el que vivimos ha revolucionado los equipos de trabajo. Ya no es tan extraño que dos compañeros se comuniquen por correo cuando ni siquiera se conocen en persona porque entre ellos hay distancia de por medio. Y sin embargo, los dos saben cuál es el día a día de su compañía y están perfectamente sincronizados. Como si hubieran trabajado juntos toda la vida.

Gracias a la última tecnología y a un cambio de pensamiento hacia una forma de organización más dinámica y ágil, la gestión de equipos vive una de las etapas más interactivas y productivas. Los equipos virtuales cada vez son más aceptados porque, si estamos dispuestos a llegar a nuestros objetivos, es necesario crear soluciones para ello.

La nube es un claro ejemplo del nuevo paradigma colaborativo. Esta herramienta refleja cómo es posible que todos los componentes de un equipo trabajen y aporten su talento, aumentando la eficiencia. Frente a las críticas de algunos sobre la deshumanización de la empresa, también hay respuestas. Aplicaciones como Skype, Hangout o Slack coordinan los equipos virtuales y consiguen que se consolide la comunicación y que los encuentros online no sean tan fríos. De hecho, ya se puede incorporar voz, fotografías o chat, compartir escritorio y otros elementos audiovisuales o incluso crear documentos conjuntos. Sin embargo, se sigue recomendando que periódicamente se celebren meetings para poner rostro a las personas que están al otro lado de la pantalla.

Un aperitivo para el día a día

  • Redacta un manual para indicar los procedimientos fundamentales de actuación pero no olvides que no es algo estático. Puede cambiar según la práctica diaria.
  • Conócete bien a ti mismo y analiza tu lenguaje, para que no haya lugar a confusiones en los correos u otras comunicaciones online.  
  • Prepara las reuniones con antelación y con un guión para seguir todos los pasos. Así, todos los miembros sabrán la situación actual.

Asimismo, también se ha puesto en alza el valor de los equipos que se crean para proyectos puntuales. Se trata de seleccionar a los mejores y más especializados para llevar a cabo una operación concreta. El clásico ¡todos para uno y uno para todos! se convierte en la filosofía en este tipo de acciones.

Lo que no se cuestiona es que sin un líder no se puede mantener la unión en el equipo.  Por eso, entre una de sus habilidades, está la de capacidad de liderazgo o gestión de personas para organizar y sacar el máximo rendimiento de las personas que forman el equipo virtual.

Él también asume la responsabilidad de compartir una filosofía de empresa sólida que no se vea amenazada por el entorno digital. El objetivo: estar y sentirse parte del equipo. Eso incluye crear estrategias específicas para, por ejemplo, celebrar buenos resultados. ¿Es posible hacerlo con un equipo virtual? La respuesta es sí.

Si se trata de ofrecer nombres propios, Gigster es uno de ellos. La empresa norteamericana ha creado un sistema que puntúa a todos los trabajadores su capacidad de comunicación o su nivel de rendimiento. Pero quizá lo llamativo es que el equipo está formado por hasta 1400 empleados, lo que demuestra que la cifra no es un impedimento para la coordinación y el compromiso.

Son muchas más las empresas que están llegando a otros rincones del mundo y su integridad no se siente amenazada, ni mucho menos. No importa si el equipo es grande o pequeño. Solo que el equipo tenga clara la dirección.

 

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