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Por María Ángeles Ezpeleta, profesora de Gestión Global en el Máster en Supply Chain Management Full Time y Executive de EAE

Lunes, 21 de Mayo, 2018

Por María Ángeles Ezpeleta, profesora de Gestión Global en el Máster en Supply Chain Management Full Time y Executive de EAE

No hay duda de que la tensión actual entre Rusia y Estados Unidos preocupa  enormemente a la Unión Europea debido a que las sanciones que se establecieron en el año 2014,  tanto por parte de Estados Unidos como de la Unión Europa,  derivadas de la crisis política de Crimea y Ucrania, han perjudicado económicamente más a la Unión Europea que a Estados Unidos.

Las sanciones económicas de EEUU y la Unión Europea se basaron  en prohibir importaciones o exportaciones, principalmente de armas, o  productos relacionados con el sector energético, pero como contrapartida  Rusia prohibió la importación de algunos productos, entre ellos algunos básicos agroalimentarios de los países que apoyaban las sanciones.  Entre esos productos estaban las frutas, hortalizas y carnes y las restricciones de importación afectaron  a la Unión Europea, en mayor medida que a Estados Unidos, dado que la Unión Europea es un socio comercial más directo de Rusia. Según datos de la Organización Mundial de Comercio, Rusia importa un 38 % del total de sus importaciones de la Unión Europea y solo un 6 % de Estados Unidos.  Debido a esas restricciones de importación por parte de  Rusia de algunos productos agroalimentarios procedentes de la Unión Europea, algunos países han salido altamente favorecidos, como por ejemplo Marruecos que ha tenido la oportunidad de incrementar sus exportaciones de productos agroalimentarios, al no estar en el bloque de países que apoyaban las sanciones. 

La Unión Europea,  aunque ha prolongado las sanciones económicas que se impusieron a Rusia por la crisis de Crimea y Ucrania hasta mediados de este año, según datos oficiales : http://www.consilium.europa.eu/es/policies/sanctions/ukraine-crisis/ ha dejado bien claro a Estados Unidos que no va a secundar nuevas sanciones económicas a Rusia y que vigilará que las sanciones de Estados Unidos no tengan una repercusión negativa en la economía de la Unión Europea.

Aún así estas nuevas sanciones, de aplicarse, no tendrían apenas  impacto económico. Analizando la evolución del PIB durante los últimos años, tanto  de la Unión Europea como de Rusia, según datos del Banco Mundial,  las sanciones ya implantadas no han frenado su crecimiento económico. El crecimiento del PIB del 2017 de la Unión Europea ha sido aproximadamente de un 2 %, superior al del año 2015 que fue un 1,6 % y el de Rusia también será cercano al 2 % cuando  en el año 2015  ese país vivió una de las peores recesiones, con un crecimiento negativo del PIB , un-2,8 %.

Aunque Estados Unidos acabe imponiendo más sanciones económicas a Rusia por la crisis de Siria, la Unión Europea es probable que no las respalde.  Sanciones adicionales representarían sin duda, en el caso de ser respaldadas por la Unión Europea, mayores restricciones en la importación de productos en el mercado Ruso, algo que afecta más directamente a la Unión Europea.