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Por Ricardo Zión, Minor en Finanzas Corporativas y profesor en el Executive MBA y en el Master en Finanzas

Viernes, 20 de Abril, 2018

Por Ricardo Zión, Minor en Finanzas Corporativas y profesor en el Executive MBA y en el Master en Finanzas

Hay noticias que pasan desapercibidas. Pero esta es una de éstas que pueden llevar a traer consigo un cambio en el orden  económico mundial. Cuando China se propone algo, todos sabemos que suele conseguirlo. En este contexto, el gigante asiático  anunció recientemente que quiere ocupar un lugar central en el mundo.

Para conseguirlo tienen claro que tienen que lograr que su moneda, el Yuan, adquiera un mayor peso en el comercio internacional y que los bancos centrales y los organismos internacionales perciban la divisa como un referente mundial.  

Todo esto obviamente tiene que ir en contra del Dólar, divisa que claramente es el referente mundial. La ofensiva china coincide curiosamente en el tiempo con las políticas de Trump,  que van  dirigidas a proteger más la economía interior a costa de perder protagonismo exterior.

El Dólar supone todavía un 42% de todo el comercio mundial, seguido del Euro con un 23%. El Yuan con menos del 2% todavía tiene un largo camino que recorrer. A nivel de reservas, dos tercios de las reservas mundiales se mantienen en Dólares, mientras que el Yuan computa  apenas el 1% del total.

El primer paso lo dio el FMI en 2016, cuando incluyó al Yuan en la cesta de monedas de los Derechos Especiales de Giro, que es un activo de reserva alternativo al Dólar. Con ésta medida, la moneda china se unió a las “big four”, el Dólar estadounidense, la Libra esterlina, el Yen japonés y el Euro. Al  FMI le siguió el BCE en junio de 2017, cuando anunció la compra de 500 millones de Yuanes,  cifra que queda sin embargo empalidecida comparada con las reservas totales de 44 billones de Euros que mantiene el BCE en divisas.

Bancos centrales como el suizo, el inglés y el belga ya han salido del armario, confirmando que mantienen la divisa china en su cesta. También el Bundesbank ha anunciado que va a incorporar al Yuan como divisa de sus reservas. Y como no podía ser menos, el Banco de España  también ha anunciado que comprará Yuanes, sin especificar sin embargo  cuanto ni cuándo.

Viendo que por PIB China es, después de EEUU, la mayor potencia económica mundial, éste movimiento parece más que lógico. Pero ¿por qué sigue teniendo entonces la moneda china tan poco peso específico?

A mi juicio esto es consecuencia de que los inversores no terminan de tener confianza plena en la moneda china.  En primer lugar no hay que olvidar las dos devaluaciones relativamente recientes, la última en agosto de 2015. Por otro lado los inversores perciben que persiste la falta de transparencia regulatoria, que unida a controles sobre el capital no ayudan a aumentar su confianza.

El anuncio del Banco de España parece tener sentido si nos abstraemos del pasado reciente y de la presunta falta de transparencia y control chino y considerando que China tiene que ir ganando peso específico en el sistema financiero. Dicho esto, estamos hablando de las reservas del país que deben suponer una hucha para caso de necesidad extrema,  por lo que yo lo haría en todo caso, al igual que la construcción de la gran muralla china,  con toda la cautela y de forma paulatina.

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