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Jordi Damià, profesor de Executive MBA de EAE Business School

Viernes, 1 de Junio, 2018

Por Jordi Damià, profesor de Executive MBA de EAE Business School

Hace un mes se publicaron datos sobre el crecimiento de la industria musical, donde se indicaba que la misma había crecido un 8% en el 2017 gracias a un aumento de ventas en suscripciones en streaming que hoy representa la mayor fuente de ingresos.

Este crecimiento además se produce después de 15 años consecutivos de caída a partir de la introducción del consumo de música on-line liderada por i-tunes.

Este modelo de crecimiento en el sector nos todos los argumentos necesarios como ejemplo de cambio estratégico adaptativo. Así, nos encontramos frente a un sector que ha sabido adaptarse a un nuevo modelo de consumo, a través de un nuevo canal y facilitado por la tecnología. Así que ya lo tenemos, el titular puede ser entonces: “La industria musical se adapta al mercado mediante la transformación digital”.

La realidad sin embargo no es que la industria se haya adaptado, si no que la industria no ha tenido más remedio que ver como sus ingresos caían durante 15 años hasta que han llegado a un punto tan bajo (el 68% de lo que era en el año 1999) que ha empezado a remontar frente a su punto más bajo (año 2016).

Así pues, no es que la industria se haya reinventado proactivamente, si no que se adaptado a unas circunstancias de modelo de consumo y de aparición de nuevos modelos competitivos de la mejor forma que ha podido, dejando muchas, muchas víctimas en el camino.

La mejor pregunta que deberíamos hacernos es ¿podría la industria musical haberse transformado de forma que hubiese perdido ese 68% de mercado?, o dicho de otro modo y ya generalizando, ¿qué debe hacer una empresa para anticiparse a nuevos modelos de consumo o tendencias que puedan afectar a su mercado?

En este punto, se puede parecer muy estructurado o rígido, pero hay una metodología clara a seguir y una componente psicológica a tener en cuenta. La metodología la conocemos desde hace mucho tiempo y su primer y más importante paso es ser consciente de que las estrategias de las empresas deben revisarse y adaptarse constantemente, ya que las fortalezas que una empresa tiene en un momento determinado pueden cambiar inmediatamente.

Este paso es evidente el psicológico y debe formar parte del modelo cultural de la compañía. Sin embargo pocas empresas lo aplican correctamente, ya que si no, no se explicaría el gran número de compañías o sectores que no se adaptan al mercado y desaparecen.

Las principal razón para ello es que para los directivos de un sector que se siente fuerte por su capacidad competitiva (y no solamente se siente, si no que realmente lo es, como le sucedía al musical en el máximo auge de ventas de CD’s) aceptar y reconocer que las cosas pueden cambiar para mal es muy, muy complicado, tanto que nos creemos la frase “si todo va bien así, ¿para qué cambiar?”.

Pues bien para conseguir transformar una empresa o un sector deberíamos reformular la frase diciendo “cuando todo va bien es cuando debemos anticipar y realizar cambios para garantizar que todo siga yendo bien”.

Por cierto, una vez aceptada la necesidad de la revisión estratégica constante, los siguientes pasos son fáciles:

Revisión constante del entorno y sus tendencias (Análisis PESTEL)

Revisión constante del entorno competitivo (estado de las 5 Fuerzas de Porter) y un análisis completo y sincero SWOT para establecer acciones que nos permitan eliminar debilidades y amenazas y sobre todo, aprovechar las máximas oportunidades.