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Martes, 3 de Octubre, 2017

Por: Javier Heredia, profesor de MBA de EAE Business School

Las exportaciones han sido y siguen siendo el nuevo motor sobre el que la economía española ha construido su recuperación tras la caída producida por el anterior motor, la construcción. Las cifras recientemente publicadas por el Ministerio de Economía en su último “Informe mensual de Comercio Exterior. Julio 2017” confirman la histórica importancia de nuestras exportaciones, que han conseguido reducir el déficit sobre el total estimado de comercio exterior de 51.000 millones de euros en 2011 a 21.243 millones en 2016. Esto es, a pesar que cada vez importamos más se ha reducido la diferencia en 30.000 millones en sólo cinco años.

El otro dato más reseñable del informe es la estructura en la que España exporta, demostrando que el tejido industrial se está recuperando. Las materias primas suponen sólo un 2,5 % del total. El mayor porcentaje de exportaciones corresponde a los bienes de equipo (20,1%), seguido por el sector del automóvil (17%).

Se demuestra un sector industrial avanzado y sano, y sin embargo, no exento a los vaivenes de la globalización. La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) ha publicado que la facturación por exportación de vehículos y motos ha sido, en julio del presente año, un 1,3% menos que en el mismo periodo de 2016. Las causas se relacionan no con factores internos sino con problemas en algunos de los principales destinos de exportación: La debilidad de la libra esterlina provocada por el Brexit está afectando a la demanda británica, y la inestabilidad en otro gran destino, Turquía, hace que se resientan las cifras.

Aunque el presente es halagüeño, el futuro de las exportaciones en un país desarrollado como España está claramente ligado no a una producción de precio competitiva sino a la innovación. El caso automovilístico ilustra este hecho. Un sector en crecimiento, pese a factores externos que lo zarandean, y será la innovación en el sector, encarnada en el coche eléctrico, quien haga mantener en el tiempo su relevancia. En España, Renault es el líder en ventas en ese segmento, y su modelo eléctrico más modesto, Twizy, se fabrica en Valladolid. Se exportan la mayoría de las 15.000 unidades al año que se producen, tanto a Europa como a Asia.  La innovación exportada será quien garantice los empleos pucelanos.

Esta realidad de “innovación igual a exportaciones duraderas” no se limita a las grandes empresas. Conviene recordar que un 97,8% de las empresas exportadoras españolas es una PYME. La crisis hizo que el empresariado español, especialmente en sus PYMES, entendiera que su supervivencia y su crecimiento vendrían de la mano de las exportaciones. Para mantener ese impulso, se necesita, en palabras del presidente de CEPYME, Antonio Garamendi, que “se allane su camino en el ámbito de la innovación, con una investigación más próxima al producto y un marco fiscal atractivo”. Ese es el camino para seguir consolidando las optimistas cifras exportadores que nos han sacado de la crisis de hace no tantos años. El apoyo público y privado a ese esfuerzo de innovación marcará la diferencia en su éxito, que será el éxito exportador de todos.