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Victor Ruiz Ezpeleta, profesor del Master en Project Management de EAE Business School

Viernes, 17 de Noviembre, 2017

Por Víctor Ruiz Ezpeleta, profesor del Master en Project Management de EAE Business School

Una vez superada una de las mayores crisis (o al menos el peor tramo) económicas de nuestra historia reciente, el tráfico de tránsito rodado tanto en las autopistas, aeropuertos y ferrocarriles no deja de crecer. En éste último sector, el del tránsito ferroviario, ha despertado mucho interés por la gestión del tráfico de pasajeros desde la reciente liberalización del sector.

Empresas privadas ya están tomando parte en el mercado internacional a través de distintos operadores. El mercado nacional es otra cosa, ya que hasta 2020, según la orden de Fomento, las empresas privadas sólo pueden optar por rutas fuera de nuestras fronteras, quedando excluidas los trayectos con inicio y final en España.

Un caso particular y bastante curioso es el que pretende iniciar la compañía aérea Air Nostrum, que espera poder operar su primer tren desde Madrid a Montpellier con paradas en Zaragoza, Barcelona, Perpinyà y Narbona a partir del próximo 5 de octubre de 2018, es decir, en menos de un año.

La compañía aérea pretende operar dos salidas diarias desde Madrid en un trayecto de 5 horas 47 minutos hasta Montpellier, el mismo tiempo que tardan los trenes operados por RENFE. Se espera trasladar un total de 1.388 viajeros por jornada que supondrían más de medio millón al año.

El secreto y la disputa pasa por el tramo Madrid-Barcelona, muy apetecible ya que es de las líneas más rentables con diferencia del territorio español, pasando Air Nostrum a gestionar también parte del tráfico que hasta ahora es exclusivo de ADIF y RENFE.

Según ILSA, empresa intermodalidad de Levante, de la que es socia Air Nostrum, la línea Madrid – Montpellier está ‘maltratada’ y se ofrecen a mejorar los servicios para el viajero. Según los requisitos, para poder operar la línea, las compañías deben demostrar que el 30% de ingresos y viajeros de la línea procede del tránsito internacional. Si la solicitud prospera, el resultado tendría una validez de tres años.

Este fenómeno pone en evidencia el interés de empresas en la gestión del tráfico de pasajeros ferroviarios, así como una creciente demanda para liberalizar el mercado nacional, hecho que comportaría una auténtica carrera para conseguir los tramos más rentables del territorio nacional. El hecho que compañías aéreas como Air Nostrum vean en el ferrocarril una parte importante de su negocio indica que estamos ante una nueva diversificación de servicios por parte de empresas que tradicionalmente sólo destacaban en un sector.

A corto plazo, estas noticias parecen muy positivas para el usuario, ya que la creciente competencia entre operadores hará que mejoren los servicios y disminuyan los precios. Que algunas compañías intenten posicionarse ya en tramos ‘parcialmente en España’ no hace más que indicar que la carrera ya se está disputando.

Los días en los que existía un monopolio en el tránsito ferroviario en España llegan a su final, y es bueno que así sea, ya que la recuperación económica, el aumento de viajeros y las nuevas necesidades producto de la nueva red construida, hace que el negocio sea muy apetecible para compañías que no han destacado por su tradición en las traviesas y las catenarias, pero que se ven valientes porque el futuro es prometedor, y el usuario dispondrá de una mayor oferta que hará que su viaje sea más agradable desde el primer momento.