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Viernes, 21 de Septiembre, 2018

La obra del artista modernista Antoni Gaudí puede verse desde diversos rincones de Barcelona. Dada su importancia, EAE ha convocado una nueva visita cultural en la que los alumnos han podido recorrer el Parque Güell, Patrimonio de la Humanidad, para descubrir lo mejor del arte modernista.

El tour guiado empezó por la vista a los jardines, las famosas columnas de la sala hipóstila que aguantan la plaza con sus bancos ondulantes. Desde allí se puede ver Barcelona a los pies, la entrada con la escalinata y la famosa salamandra o dragón.

El parque tiene una extensión de 17,18 hectáreas. Se trata de un terreno devónico, formado por estratos de pizarra y caliza. En su diseño se aglutinan de forma óptima los elementos naturales y arquitectónicos, sin ángulos rectos, todo está resuelto con formas onduladas. La construcción del parque fue encargada por el empresario Eusebi Güell y, en un inicio, debían situarse viviendas de alto standing. Fue construido entre 1900 y 1914 e inaugurado como parque público en 1926.

Los estudiantes de EAE se quedaron asombrados por las formas imposibles, las técnicas de colores y la oda a la naturaleza que el artista imprimió en todo el parque. Jorge Mesa, del Máster en Dirección Comercial y Gestión de Ventas, es la primera vez que visita el parque. “Tenía que venir a verlo porque es un referente de Barcelona y quería saber sobre su historia”. Gracias a las rutas guiadas que ofrece la Universidad se conocen detalles del autor y de su obra. Jorge explica que escogió EAE para realizar su Máster porque tenía muy buenas referencias de la Escuela en su lugar de trabajo en su país de origen, Perú. “Y el plan académico me resultó muy interesante”. Comenta que le interesaría hacer prácticas aquí o bien  desarrollar su carrera y lo aprendido en el curso en su país.

En la visita, los alumnos pasearon por los lugares clave como los dos pabellones de la entrada, con cubiertas con cerámica de vivos colores. Gaudí utilizó la técnica de la bóveda catalana, que consistía en la superposición de varias capas de ladrillos con argamasa. Durante el tour tuvo especial interés la sala Hipóstila o Sala de las cien columnas, de 1.500 m², que sirve de soporte a la plaza superior. Con 43 m de longitud, el techo está confeccionado con bóvedas semiesféricas convexas revestidas con trencadís blanco. Destacan los cuatro grandes plafones circulares a modo de rosetas, de 3 m de diámetro, que representan las cuatro estaciones del año, decorados con dibujos de soles de 20 puntas de distintos colores.

En el parque también se encuentra la Casa-Museo Gaudí, lugar de residencia del arquitecto desde 1906 hasta 1925, pocos meses antes de su muerte, fecha en que pasó a residir en el taller de la Sagrada Familia. Mientras que la plaza, aunque parte en obras, es el punto central del parque, de forma oval de 2.694 m². En el borde exterior que sirve de balcón a la escalinata y a la entrada del parque se halla un banco de forma ondulada, de 110 m de longitud, recubierto de pequeñas piezas de cerámica y cristal obra de Josep Maria Jujol, con la ya nombrada técnica del trencadís (mosaico troceado).

Verónica Navarrete no es la primera vez que visita el Parque Güell. “Pero vine sin guía y creo que el hecho de que alguien te lo explique es muy necesario y enriquecedor”. Verónica ya ha estado en otras visitas culturales de EAE, como el Modernismo en el Paseo de Gràcia y le entusiasmó. Cuando finalice su Máster en Gestión Comercial quiere hacer prácticas, de hecho es algo que gestiona en la actualidad.