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Lunes, 19 de Noviembre, 2018

Marc Sansó habla de la complejidad organizativa como una de las enfermedades de las empresas grandes y trata de analizarla desde tres aspectos que hay que trabajar internamente: la estructura, el liderazgo y los procesos de toma de decisiones porque “se pierde el foco en los trabajadores, los procesos que pueden ser sencillos son tremendamente complicados y generan muy poco valor añadido para el cliente final”.

Para el profesor del Máster of International Business la complejidad organizativa es inherente al crecimiento de las empresas que “acaban extremadamente enfocadas al cliente interno, un agente de valor que no participa directamente en el flujo monetario de la organización”. Las alarmas se encienden para evidenciar la complejidad organizativa cuando son reales el dimensionamiento de sus procesos internos, el exceso de reuniones, la toma de decisiones ineficientes, las personas desconectadas o las tomas de decisiones dilatadas: “hay procesos que funcionarían mucho mejor si no estuvieran tan normalizados” explica.

Marc detalla las diferencias entre organizaciones desenfocadas y enfocadas. Las primeras son extremadamente complejas, dispersas y requieren un consumo muy alto de recursos para hacer cualquier cosa. Ineficacia e ineficiencia. La organización enfocada responde a criterios de eficacia (maximizar resultados del proceso minimizando los recursos consumidos) y eficiencia (compensar relación output e input).

Marc Sansó establece tres grandes áreas en las que se puede incidir para reducir la complejidad organizativa: reducir los síntomas de complejidad en los procesos, identificar el problema, trabajar en las áreas de mejora y superar la departamentalización a la que tienden las empresas de forma natural. “Tenemos tendencia a agrupar áreas o departamentos que funcionan de forma verticalizada”. Además, añade la importancia del cliente como un agente de valor fundamental de la organización: “debemos crear procesos que generen valor para el cliente”.

El profesor del MIB en EAE habla de transversalizar los flujos de información en la toma de decisiones y propone una estructura en la que se corresponsabilicen las funciones y los procesos porque así se crea un doble sistema transversal y vertical. A continuación, define los tres elementos clave de la cultura de una organización compleja: está enfocada al cliente interno, prioriza el proceso por encima del objetivo (ineficacia) y no considera los costes esenciales (ineficiente).

El liderazgo aplicado a la gestión de la complejidad es para Sansó una tarea compleja: “gestionar un equipo es la tarea más compleja que puede haber en una organización. En muchas ocasiones no estamos preparados ni formados para gestionar el liderazgo, hay cierto déficit, y eso se traduce en modelos de liderazgo ineficaces”. El docente defiende que los equipos tienen que medirse por objetivos y tienen que estar formados por miembros con distintas capacidades y distintas necesidades: “La idea es conseguir con ellos una alta capacitación y proyección”.

Marc Sansó menciona también la importancia de la gestión de costes en las empresas porque “no entender la estructura de costes asociados a los proyectos nos lleva a generar una importante complejidad” y compara la organizaciones enfocadas con las complejas en cuatro niveles distintos: liderazgos, cultura, comportamiento a mercado y percepción interna de los empleados.

Los liderazgos en las organizaciones enfocadas se estructuran por equipos, tienen en cuenta promociones horizontales y verticales y son facilitadores. La cultura está enfocada al resultado, es asistencial y establece un control en base a coste-beneficio y sostenibilidad. El comportamiento a mercado es flexible en esta organización multiconectada 360 grados. La percepción interna de los empleados en organizaciones enfocadas es justa, exigente y personalizable según los grados de implicación. Las organizaciones complejas son más personalistas, desarrollan promociones verticales, están enfocadas al proceso, son más lentas, ineficaces, ineficientes, desmotivantes y exigen el compromiso y la lealtad de sus empleados.