Actualidad

Por Noelia García, periodista de El Economista

Miércoles, 7 de Marzo, 2018

Por Noelia García, periodista de El Economista

Un alto grado de alfabetización financiera básica aumenta la probabilidad de ser emprendedor.

En toda la OCDE, entre el 3% y el 10% de la población no tiene una cuenta bancaria y, por lo tanto, está financieramente aislado. La alfabetización financiera es la habilidad esencial que se debe desarrollar si el objetivo es generar riqueza y disfrutar de seguridad financiera. La falta de capacidad financiera de los emprendedores a menudo es retratada como parte de la razón de la sustancial rotación en el sector.

La plataforma de financiación participativa Fellow Funders, creada por cinco exdirectivos de Banco Santander, sostiene según un análisis que el perfil del inversor en startups en España es la de un hombre madrileño de 44 años y con perfil financiero. El mismo informe destaca que en 2017 se invirtieron más de 840 millones de euros en emprendimientos en España. No obstante,  según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), la tasa de actividad intraemprendedora en nuestro país se sitúa en el 1,8%, un porcentaje muy inferior al que le correspondería en función de su renta per cápita. La principal causa de esta situación es el miedo al fracaso.

Existe una correlación entre la alfabetización financiera y la intención empresarial. También la tradición familiar tiene un impacto en el emprendimiento, pero si existe una formación desde edades tempranas la curiosidad por emprender viene de la mano.

No obstante, durante los años de la crisis, el autoempleo a través de un negocio propio se convirtió en una alternativa cada vez mayor para los jóvenes españoles, que no encontraban un trabajo de lo que habían estudiado. Algunas organizaciones como Banco Santander, a través de Santander Universidades, tratan de dar solución a esta dicotomía. Formar en finanzas y en emprendimiento a los jóvenes. 'Yuzz Jóvenes con ideas' impulsa el talento joven y la generación de proyectos innovadores en un entorno digital, abierto y colaborativo. Los participantes ganadores participan en un centro de 'coworking' de alto rendimiento donde desarrollan sus ideas de forma colaborativa, se conectan con otros emprendedores y reciben asesoramiento personalizado y formación de una red de más de 200 expertos en innovación y modelos de negocio. Al finalizar los cinco meses de formación e ideación, el proyecto mejor valorado viaja a Silicon Valley (Estados Unidos) y los tres mejores proyectos reciben 30.000, 20.000 y 10.000 euros para acelerar su desarrollo. También
EAE Business School promueve el emprendimiento con su incubadora de negocios, EAE LAB, de la que se beneficiarán jóvenes con proyectos para extraer su potencial y viabilidad y así ser presentados a inversores. Cada idea dispone de un mentor de contenido y un mentor de seguimiento con 5 horas al mes de tutoría, 3 horas de contenido y 2 horas de seguimiento, durante los 10 meses de la incubación.

No obstante, la educación financiera por sí sola no solucionará todos los problemas, pero si las escuelas invirtieron en educación sexual en los 80 y 90, y los embarazos entre adolescentes  disminuyeron drásticamente, invertir en educación financiera hoy desde las escuelas de primaria lanzará al mundo empresarial cientos de talentos con ideas brillantes que quieran transformar el mundo.

Hacer más comprensibles los conceptos económicos y ayudar a la toma de decisiones financieras responsables es lo que hace la educación financiera. Conceptos como la gestión del presupuesto, los gastos, los impuestos, el ahorro, los métodos de pago, el funcionamiento de los bancos, el consumo inteligente, el préstamo y la financiación, los impuestos, etc, serán clave para ayudar a desarrollar la mentalidad emprendedora y la capacitación empresarial.

La educación financiera juega un papel importante en el éxito empresarial, por lo tanto, ésta debe ir de la mano de la educación empresarial. Los que cuentan con conocimientos financieros son individuos que saben de matemáticas, que pueden administrar de manera efectiva el dinero, saber cómo administrar un crédito y las deudas. Saben cómo evaluar los diferentes tipos de riesgos y reembolsos que están conectados a las diferentes posibilidades de ahorrar dinero y depósitos. También comprenden amplias dimensiones éticas, sociales, políticas y ambientales de las finanzas, visión a largo plazo y la planificación para el futuro, y la disciplina para utilizar estas habilidades todos los días. Además de estas habilidades, los que decidan emprenden deben ser creativos y ser capaces de desarrollar nuevos métodos en lugar de emplear los procedimientos típicamente establecidos. Tener iniciativa y ser aventurero y estar dispuesto a emplear nuevos métodos. Asumir riesgos y buscar oportunidades siendo constante y prestando dedicación a lo que uno hace. También es importante ser responsables y capaces de valorar las consecuencias e implicaciones de la toma de decisiones.

La prudencia de un emprendedor en asuntos financieros tiene que ser de primera clave para que la empresa sobreviva. Los fundamentos financieros, como leer el balance, los créditos y el presupuesto, son esenciales para hacer crecer el negocio o incluso para mantenerlo a flote. La digitalización, Fintech, crowdfunding y otras rupturas tecnológicas nos están empujando hacia un modelo económico en el que las personas son las nuevas empresas y, por ello, deben formarse en escuelas donde los programas estén reinventándose cada año.