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Noelia García, periodista de El Economista

Lunes, 28 de Mayo, 2018

Por: Noelia García, periodista de El Economista

La OCDE ha denunciado recientemente que España se enfrenta a la escasez de competencias básicas relacionadas con el razonamiento matemático y la comprensión lectora, así como de competencias y habilidades cognitivas superiores. Al mismo tiempo, la sobrecualificación es elevada, un 22% de los trabajadores están sobrecualificados para sus puestos. Pese a tener un nivel educativo elevado y por encima de la media europea (15%), muchos trabajadores no disponen de las competencias que necesitan las empresas actualmente.

De esta manera, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, en colaboración con las organizaciones empresariales y sindicales más representativas a nivel estatal, ha puesto en marcha un plan dotado con 60 millones de euros dedicados a la capacitación y mejora del tejido productivo en competencias digitales, una de las cuestiones de las que más escasean nuestros trabajadores. Es una iniciativa que ofrecerá formación en más de 400 especialidades relacionadas con los cambios tecnológicos.

Asimismo, según se desprendía de la jornada titulada "Competencias y habilidades profesionales para la digitalización empresarial: Nuevos perfiles y formas de trabajar para una transición de éxito", organizada por EAE Business School y APD, las organizaciones ya están empezando a orientar su estrategia hacia conceptos como el talento líquido (poseer grandes dosis de dos cualidades imprescindibles: la versatilidad y la adaptabilidad) o la flexibilidad cognitiva (la capacidad que tiene el cerebro para adaptar nuestra conducta y pensamiento con facilidad a conceptos y situaciones cambiantes, novedosas e inesperadas). Más allá de los nuevos perfiles digitales, las empresas están buscando profesionales con capacidades que les permitan adaptarse con rapidez y con solvencia a las nuevas demandas del mercado.

No solo han cambiado las necesidades de las compañías sino también los perfiles de los candidatos. Algunas de las competencias clave que busca el mercado hoy son el trabajo en equipo, la responsabilidad, el compromiso con la carrera, conciencia comercial, motivación profesional, experiencia internacional (no sólo se valora saber idiomas, sino el hecho de haber trabajado o estudiado en el extranjero puede ser diferenciador) toma de decisiones, comunicación, capacidad de liderazgo (sobre todo para motivar a su equipo, gestionar y dirigir para poder cumplir con el objetivo de la compañía), confiabilidad y ética, orientación a los resultados, resolución de problemas, organización y habilidades técnicas superiores. La diferencia entre competencias y habilidades es que las primeras son una capacidad efectiva (real y demostrada) para llevar a cabo exitosamente una actividad laboral plenamente identificada. Sin embargo, las habilidades son una destreza y actitud; vinculada con el trabajo concreto y el desempeño en un puesto determinado.

Otras cuestiones importantes son la experiencia lógica, racional y creciente, constancia y humildad ante los éxitos logrados y fidelidad a la compañía. Se requieren líderes que sepan gestionar el cambio, anticipar las competencias requeridas; analíticos y conectados, así como dedicados a fomentar la cultura digital dentro de la organización.

El decálogo del buen emprendedor, elaborado por Fundación Telefónica y Telefónica Open Future, destaca que las habilidades más necesarias para los emprendedores deben ser la creatividad e innovación, la capacidad de imaginar el futuro, innovar y aportar toma cada vez más valor;  ser apasionado, poner ilusión en los proyectos que se llevan  a cabo; tener una estabilidad emocional y la resiliencia cobran cada vez más importancia por la situación de constante cambio e incertidumbre en la que nos encontramos; flexibilidad y capacidad de adaptación al cambio, en un mercado cambiante y en el que las empresas gestionan nuevos proyectos; y una visión global porque la globalización hace que se trabaje con profesionales de muchos países y con distintos idiomas. De la misma manera, las empresas cada vez valoran más las habilidades de comunicación y de saber hablar en público, algo que tradicionalmente se ha descuidado en el sistema educativo en España y que, sin embargo, resulta clave en el contexto corporativo.