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Susana Carrizosa

Jueves, 9 de Febrero, 2017

Por: Susana Carrizosa, periodista colaboradora de El País

Las redes sociales nos ponen. Dan rienda suelta al punto exhibicionista impreso en nuestro ADN. Nos gusta ver y ser vistos. Y es que un 93% de los internautas españoles disponen de al menos un perfil en alguna red social. El voyeurismo digital nos ha hecho más descarados y confiados. Harto peligro, porque a subir contenidos hemos aprendido todos pero ¿sabemos publicar?

Curiosamente la inmediatez de las redes sociales no está reñida con su trascendencia y durabilidad. Porque como en Las Vegas, lo que pasa en internet se queda en internet. Algo que, por increíble que parezca, pasan por alto gran parte de los 15 millones de usuarios de redes que hay en nuestro país, cifra publicada en el Estudio Anual de Redes Sociales 2016, de IAB Spain.

Y es que nadie está libre de un subidón o de un impulso irrefrenable. Pero en la versión online, se paga. Y se paga caro. Con la pérdida, incluso, de empleo a nivel laboral. Como le ocurrió al trabajador de Apple Store que fue fulminantemente despedido por subir a Facebook comentarios negativos de la compañía. Cuidado entonces con las bromas, los problemas personales, con las críticas a superiores o colegas, las faltas de ortografía, opiniones políticas o religiosas o datos personales vertidos en tus cuentas de Facebook, Twitter, Linkedin, IG o Instagram, que de hecho, pueden estar asociadas a tu cuenta de la empresa.

Por eso, ante la posibilidad de calentón la primera recomendación será contar hasta diez o dar un buen paseo porque, aunque no seas Paris Hilton, tus comentarios en esta aldea global se leen. De hecho según el III Informe Infoempleo-Adecco sobre Redes Sociales y Mercado de Trabajo, nada menos que el 70% de las compañías investiga la trayectoria de sus trabajadores en las redes y el 33% reconoce haber rechazado perfiles interesantes debido al uso que daban a plataformas tipo Twitter o Facebook.

Y es que Facebook es el CV para muchas empresas, que de manera injusta en ocasiones, pueden desechar una prometedora carrera por un desatinado like, un desafortunado tuit o una irresponsable foto en Instagram. Y aplícate el cuento porque cuando das a un like, lo comunicas a todas tus amistades. Por ello antes de publicar un contenido prudencia es la palabra gurú. Y desde luego sentido común.

 Así para que nuestra huella digital sea un plus y no nade a contracorriente se impone el buen rollo frente al PC o frente al móvil. Pero además, contarás con mayor éxito si a la hora de publicar tienes en cuenta aspectos como responder a tus usuarios y abstenerte de dar un perfil que no eres en Facebook; en Twitter identificar el perfil de tu usuario, interactuar y no colgar más de cuatro tuits al día; actualizar tu perfil y personalizar tus mensajes, si estás en Linkedin; en Google Plus emplear hashtags y no utilizar mayúsculas y en Instagram mantener un buen ritmo en la publicación de las imágenes. Y en cualquier caso, nunca publiques el mismo mensaje en todas las redes al mismo tiempo, porque cada una tiene sus propias características y formatos y transmite una imagen poco profesional de ti. A cada algoritmo lo suyo.