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Cómo enfrentarse a una jornada de networking

Miércoles, 27 de Septiembre, 2017

Por: Noelia García, periodista de El Economista

Enfrentarse a una jornada de networking puede provocar nervios, incluso estrés para personas con miedo escénico, introvertidas o, simplemente, que sea su primera vez y no quieran quedar en ridículo. Se debe entender un evento de estas características no sólo como un intercambio de “cromos” (tarjetas de visita que muchas veces se dejan en el fondo de un cajón) o charlas inútiles.

Para ser eficaz en estas jornadas de nuevos “amigos” hay que reflexionar previamente ¿cuál es el objetivo de asistir? (ayudará a no vagar sin rumbo fijo). ¿Quién es el anfitrión de este evento? ¿Quiénes son sus patrocinadores? Siempre es bueno conocer sus antecedentes. ¿Cuáles son mis necesidades en este evento? ¿Qué marca personal tiene usted? ¿Qué elemento diferenciador le distingue del resto de profesionales? Y visitar las redes sociales, sobre todo, si se ha publicado el evento y los asistentes han confirmado su asistencia a través de alguna red. En este caso, es muy recomendable visitar sus perfiles (Linkedin o Twitter).

El lenguaje corporal y la forma en que se comunica juegan un papel importante. Por ello, vestirse bien refuerza la confianza de la gente en uno mismo. Una apuesta segura es utilizar un esquema de color monocromático para verse elegante. Añadir un broche único, corbata, bufanda o collar puede ayudar a darle un plus de valor.

No olvidar las tarjetas de visita. Aunque parezco muy básico. Muchas personas acuden sin ellas... y ya no cuela decir “¡Acabo de dar la última!”.  Es necesario llevar más tarjetas de lo que se cree que se va a necesitar. Además, algo que puede ayudar a hacer un seguimiento post evento es tomar notas en la propia tarjeta de visita después de que se alejen o inmediatamente después del evento. Esto  ayudará a ser más específico en el seguimiento. El propósito de un networking es conectarse con la gente en el futuro.

Siempre se debe comenzar la conversión con lo básico: su nombre, su empresa, afiliación, posición, etc. Es necesario un contacto visual, sonriendo y dando un apretón de manos firme pero breve. Escuchar el nombre de la otra persona atentamente para después repetirlo un par de veces. Esto no sólo ayudará a recordar el nombre, sino que parecerá sincero e interesado en la conversación.

Dejar hablar a la otra persona primero es clave. Cuando una persona habla inicialmente, el resto solo escucha parcialmente. Cuando se habla en segundo lugar, se suele estar más relajado y con una escucha más activa. Algunos networkers entusiastas pueden olvidar esto y ocupar el 95% de la conversación, haciéndolo completamente unilateral. Preguntar a la otra persona acerca de su trabajo mostrará que se está interesado en algo más que sus propias oportunidades de trabajo. Las mejores preguntas son aquellas que no pueden ser contestadas simplemente con "sí" o "no".

Estar comprometido. Mantener contacto visual y asentir con la cabeza. Estas señales demuestran que la conversación importa y ayuda a construir una relación de confianza: la base sobre la que puede hacer negocios más tarde.

No hay nada malo en unirse a una conversación y esperar una ruptura natural en la charla para presentarse. Las personas que ya están hablando disfrutarán de la interrupción porque les da la oportunidad de conocer a alguien nuevo.

No intentes ser la persona que crees que otros quieren conocer.

Y lo más importante de todo... trata de relajarte y divertirte.

Unos días después del evento, envía mensajes de correo electrónico de seguimiento a cualquier persona que conociste y con la que te gustaría continuar con red. Es importante personalizar cada correo electrónico, dejando que cada persona sepa que disfrutaste de conocerla y mencionar algo de lo que se habló. También, puedes conectarte a través de Linkedin o Twitter

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