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Rafa Bernardo, periodista de Cadena Ser

Viernes, 15 de Junio, 2018

Por: Rafa Bernardo, periodista de Cadena Ser

¿Cuál es la receta para tener éxito en un proyecto de emprendimiento? Formular así esta pregunta hace que sólo sea contestable por gurús o por temerarios, pero se puede plantear de otra manera para tratar de conseguir respuestas satisfactorias. Por ejemplo: ¿Cuáles son los ingredientes sin los cuales es prácticamente imposible llevar a buen puerto una iniciativa empresarial? Aquí es donde la experiencia de los que han trabajado y trabajan para lanzar su propio proyecto es fundamental, y la importancia del conocimiento no se puede sobrevalorar. Como señala Alberto Lanchas, Director Ejecutivo de Rayber, en su libro “La fórmula del emprendedor” (escrito a partir de su experiencia) el conocimiento está al mismo nivel que la idea, la intuición o el esfuerzo a la hora de tener éxito en el mundo empresarial.

Poner en marcha una iniciativa emprendedora puede ser fácil e incluso barato si lo único que se necesita es un smartphone, un ordenador y pagar una cuota de autónomos, pero a la luz de los testimonios de las personas que han participado en el espacio de emprendimiento que tenemos en la SER, no hay nada como saber de lo que uno habla para –por lo menos- mantener la cabeza por encima del agua. Son varios los proyectos que han pasado últimamente por nuestros micrófonos que respaldan este aserto: por ejemplo, Studytask, una app para gestionar el tiempo de estudio de los alumnos de colegios e institutos creada a partir de la experiencia del profesor Luis Álvarez con estudiantes sobrecargados de tareas; o Tecnobility, un servicio de información sobre tecnología para personas con discapacidad y para mayores que acaba de cumplir su primer aniversario, y detrás del cual están los años de dedicación de su fundador, Miguel Fernández, al periodismo desde una óptica social.

Ambos casos (hay muchos otros) muestran el patrón: conocimiento profundo sobre una materia, detección de una carencia, un problema o una necesidad social (gracias precisamente a esa experiencia), lanzamiento de un proyecto que pueda hacerle frente. No es de extrañar, por tanto, que frente al cliché, las personas involucradas en un proyecto emprendedor en sus fases iniciales sean ya personas con un cierto recorrido vital (40 años de media, según el último informe GEM España) y muchas veces, bien formados (casi el 50% tienen titulación universitaria o de postgrado): gente con recorrido, en definitiva. Un perfil, por tanto, distinto del knowledge entrepreneur muy en boga últimamente (porque es muy necesario): el universitario o doctorando de una carrera científico-técnica que prepara su iniciativa emprendedora desde dentro de la propia institución educativa. Estos tienen el conocimiento teórico, aquellos el rodaje que da practicar una profesión durante mucho tiempo. Dos tipologías de emprendedor complementarias y clave para dar soluciones a los problemas del mundo.