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Lunes, 2 de Abril, 2018

El pasado día 20 de marzo tuvo lugar la presentación de Marc Sansó con motivo del Programa Enfocados de EAE Business School. El director del MIB aprovechó para relatar a los alumnos la situación de cambio que están viviendo algunos directores en la actualidad.

Tradicionalmente las competencias que se le pedían a un Director eran autoridad, conocimiento de un área específica y gestión financiera. Este tipo de habilidades y competencias triunfaron antes de la entrada de las nuevas tecnologías. Pero, en los últimos años, estas competencias han ido cambiando. La actual situación digital obliga a los directores a estar a la altura del momento.

Marc Sansó impartió en la Escuela una ponencia sobre este tema, en el que destacó que “debemos ir un paso por delante de estos cambios”. Somos nosotros los que tenemos que disruptar, estar especializados en algún área y organizar una estrategia que llevar a cabo.

El director del MIB en la Escuela empezó por situarnos en el mapa. Aunque llevó décadas completar la Revolución Industrial, esta etapa comenzó con una tecnología disruptiva. En este caso fue la máquina de vapor de Watt. A partir de ahí, el desarrollo humano social y el número de la población fueron de la mano creciendo exponencialmente. La máquina de vapor hacía que, por primera vez, el progreso estuviese impulsado por una innovación tecnológica. Estas innovaciones cambiaron algunas de las profesiones que existían, el movimiento económico, la esperanza de vida y consiguió mejoras posteriores como la electrificación.

La Era Digital que vivimos actualmente también empezó por una tecnología disruptiva como es la digitalización. Y, aunque aún sigamos implementando estas tecnologías, hemos logrado conseguir mejoras posteriores como internet. Esta tecnología ha logrado superar las limitaciones operativas de nuestro cerebro, por lo que también han provocado cambios en las profesiones, asentamientos, esperanza de vida, comunicaciones y movimientos económicos.

Sansó explicó que ahora mismo estamos en un proceso de “adopción de tecnología”. Cada vez tenemos más acceso a una tecnología superior de una manera más barata. Por eso, actualmente estamos en un modelo de desarrollo exponencial y no lineal. Todo esto está pasando ahora mismo, y el desarrollo exponencial es tal que la curvatura es menor que los desarrollos exponenciales corrientes.

Un ejemplo claro que expuso Sansó fue la evolución de los ordenadores. El crecimiento que supuso el nacimiento del ordenador ASCI White/Red fue enorme, pero no es nada comparado con el crecimiento que supone los nuevos ordenadores. Tras el nacimiento de Tiahne-2, en 2013, logró ser la supercomputadora más potente del mundo con un rendimiento de 33,86 petaFLOPS. Pero eso no es nada con el rendimiento de Sunway Taihulight. Esta supercomputadora nació tan solo tres años después y contaba con un rendimiento de 90,01 petaFLOPS.

Antes de aplicar la teoría y práctica de la disrupción que estamos viviendo, el Director del MIB de la Escuela formuló dos preguntas: ¿Cómo identificamos los procesos de cambio en entornos competitivos? ¿Cómo evaluamos el impacto de los procesos de cambio en las organizaciones y propuestas de valor tradicionales? Como expuso Sansó, estos cambios provienen de segmentos especializados. Los cambios, además, no producen un cambio en la definición del producto sino en la solución que cubre. Al principio, como cualquier cambio, suele generar rechazo e incertidumbre. Y, además de dar lugar a nuevos agentes de negocios, dentro del mundo digital, suelen implicar una redistribución de beneficios.

Este nuevo modelo de negocio implica que la digitalización tenga algunos costes inevitables. Sansó habló de los costes de fricción, de búsqueda y objeto de compra. Los costes de fricción que implica la digitalización que están asociados a las dificultades existentes entre el agente de valor y su público objetivo. Los costes de búsquedas que se refiere al esfuerzo que realiza un cliente a la hora de buscar un servicio o producto. Con los objetos de compra, el Director del MIB se refiere a la confusión entre el motivo real de compra por parte de nuestro cliente.

Como bien dijo Sansó está digitalización supone la aparición de nuevos competidores. Estos nuevos competidores llegan con un modelo nuevo que minimiza las ineficiencias de los modelos posteriores. Lo que hacían personas en modelos anteriores ahora mismo lo pueden hacer las máquinas de una manera más eficaz. Al reducir esos costes pueden entrar a competir nuevos modelos de negocio.

La transformación del negocio es complicada e implica un tira y afloja constante entre la visión estratégica y la ejecución operativa. Uno no puede tener éxito sin el otro, sin embargo, pocos estamos cómodos en ambos campos. Sanso explicó que el negocio digital es una transformación disruptiva, que no es posible lograr un gran cambio sin los visionarios dispuestos a superar los límites, sin preocuparse por los detalles. Gartner ha estado trabajando durante los últimos años para ayudar a los ejecutivos de TI y comerciales a desarrollar su ambición empresarial digital. Y así, crear el catalizador que impulse a sus organizaciones a la acción. En su modelo podemos ver el roadmap del negocio digital.

Sansó pasó a otro punto clave de su ponencia. Habló de que la intuición no sirve nada sin la especialización. Ya que podemos saber cuáles son las claves de este modelo disruptivo, pero no podemos adelantarnos a dar el paso en el mundo de la digitalización sin estar bien formados.

El Director del MIB habló de la importancia de la Industria 4.0. Cuando hablamos de la industria 4.0 nos referimos a las compañías que basan su actividad en el Internet de las Cosas, las nubes y el big data. Las ventajas de estas empresas es que tienen una gran capacidad de adaptación al entorno. Tienen automatizados los procesos de producción y tienen conexión entre ellos gracias a la nube, lo que les permite adaptarse antes. Si no entendemos la actividad del internet de las cosas y la Industria 4.0 “estamos muertos”.

Tras abarcar todo este conocimiento es importante saber qué estrategia vamos a seguir, la ejecución y la monitorización de esas acciones. En eso es en lo que se basan las competencias de un Director en la Era Digital y así fue como nos lo presentó Marc Sansó.