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John Wetherell, profesor del International MBA, Executive MBA y Master of International Business de EAE Business School

Jueves, 24 de Mayo, 2018

Por John Wetherell, profesor del International MBA, Executive MBA y Master of International Business de EAE Business School

Hay preocupación por la falta de preparación de las empresas europeas y españolas acerca de la inminente salida del Reino Unido de la Unión Europea. Si el establecimiento de la Unión Aduanera, el mercado común y el espacio Schengen ha contribuido a aumentar el comercio entre los países miembros, la salida de la segunda economía, centro financiero de la Unión y segundo contribuyente al presupuesto común debe tener el efecto contrario.

Sobre todo las empresas con relaciones directas con el Reino Unido, sea en términos de comercio, mercado o inversión serán los mas afectados, pero según las ultimas encuestas es el tema que les preocupa menos.

Varias son las razones por ello. En primer lugar, planificar por lo desconocido puede considerarse una pérdida de tiempo y posiblemente de recursos. A medida que pasa el tiempo, el interés del Reino Unido en mantener alguna clase de relación con la UE va en aumento. La relación más probable será algún tipo de Unión Aduanera. De hecho la segunda cámara del Parlamento Británico, The House of Lords, ha votado a favor de esta opción en la última semana. Es muy posible que el RU garantice mantener el mismo marco regulatorio que la UE con la esperanza de que la UE acepte no imponer una frontera comercial entre los dos. 

La UE tambien se encuentra en un dilema. Por intereses, podría estar de acuerdo con esta propuesta, pero teme que un acuerdo demasiado favorable hacia el RU propicie que otros países busquen salidas parciales de la UE. El más importante de éstos, Italia, es la cuarta economía de la Unión. También es miembro fundador de la Unión a diferencia del RU. La percepcion que la pertenencia al Euro ha perjudicado su crecimiento esta muy extendido y es el país de la Unión con el voto antieuropeo más alto.

Otros países interesados en tener una relación diferente de la actual con la UE son los nórdicos y algún país del Este. Si estos países vieran que el RU podría negociar una salida sin ruptura, les podría alentar a ellos a buscar sus propios acuerdos y desmembrar el proyecto común que ha supuesto la creación de la UE. Esta lógica podría hacernos pensar que la UE rechazaría cualquier propuesta británica de mantenerse centro de una Unión Aduanera, pero sabemos por experiencia que la UE siempre ha permitido que el RU sea una excepción y que siempre ha llegado a un acuerdo pasado la medianoche del día límite y no tenemos porque pensar que esta vez no será así también.

Además, pues, de no saber las empresas en que proyección de futuro basarse para poder desarrollar sus planes de prevención de riesgos, hay otro motivo más profundo por la cual las empresas no toman precauciones delante de la salida de la UE. Las empresas se forman por ciudadanos y como tal comparten una creciente desconfianza hacia las autoridades que les piden pensar en posibles dificultades. Si hay una cosa que nos ha ensenado el Brexit es que los expertos representando las instituciones más importantes del Reino Unido, Europa y el mundo (el FMI) siempre sé equivocan. Se equivocó el gobierno del Reino Unido en pensar que ganaría el referendum; se equivocó el UE en pensar que ningún país sería tan insensato de salir de la UE y se equivocaron todos en pronosticar un impacto negativo en la economía británica a causa de votar por salir.

Ahora, estos expertos nos dicen que este desastre económico nos espera al acercarnos al momento de la salida efecto a cuando las empresas trasladaran sus actividades fuera del RU provocando una recesión, una caída de las exportaciones españolas a Gran Bretana, una disminución del turismo británico a la costa mediterránea y una ruptura en los flujos financieros de consecuencias imprevisibles. Aún siendo posible que tengan razón, con su record de acierto anterior la gente no so lo cree. Por eso, también, las empresas se resisten a prepararse para lo peor - creen en el fondo que una solución u otra se encontrará y todo seguirá más o menos como ahora. 

La tercera razón por la cual las empresas se lo toman con calma es la certeza de que el mundo esta cambiando y sus ventas se lo demuestran. Hoy en día es posible vender en casi cualquier país del mundo. Las crecientes exportaciones de las empresas españolas fuera de la UE así lo confirman.

Exportar a Marruecos, Nigeria, Kenia o la India es cada día más factible y rentable. Detrás de esta realidad es la ciudad global - Casablanca, Lagos, Nairobi o Mumbai. En estas ciudades hay millones de consumidores con gustos cosmopolitas y cada vez mas parecidos. Si un producto español vende bien en Bangkok, es muy probable que vende bien en Valparaiso o Sydney. Sobresaliendo de estas ciudades globales son dos - Nueva York y Londres. Cualquier que sea el tipo de Brexit que se acorde, seguramente no cambiará este orden global y Londres seguirá siendo un punto de referencia para las empresas. Y las empresas españolas querrán seguir estando presentes.