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ASCEF, partner de EAE, convoca una jornada sobre buenas prácticas en las empresas familiares

El 13 de diciembre, el Auditorio de la Cámara de Comercio de Barcelona acogió la jornada “Buen Gobierno Corporativo de las empresas familiares”, de ASCEF, la Asociación Catalana de la Empresa Familiar

Viernes, 15 de Diciembre, 2017

Tras las presentaciones de Amadeu Jori, presidente de ASCEF, y Fernando Serrate, socio de KPMG en Catalunya, Mª Jesús Rico, socia de Gobierno, Riesgo y Cumplimiento de KPMG Advisor dio una ponencia en la que trató aspectos tan importantes en la empresa familiar como las necesidades de unas buenas prácticas, un buen gobierno corporativo y cómo adaptarlas a las empresas familiares.

En una empresa familiar hay temas muy presentes que marcan este gobierno corporativo: “la cultura familiar, el número de accionistas, el clima cordial entre socios… Y por ello hay que analizar los puntos fuertes y débiles de la empresa y de sus trabajadores familiares. A su vez, accionistas y gestores deben trabajar en una misma cadena y aportar a la organización”, remarcó la socia de KPMG.

Para Mª Jesús Rico es interesante tener en cuenta que en una empresa familiar hay tres líneas de defensa claras: las operaciones, el auditor interno (que suele ser independiente) y el consejo de administración. “El consejero delegado está en operaciones también, aunque forme parte del consejo de administración”. Las empresas familiares suelen ser particulares, tienen sus diferencias respecto a las empresas cotizadas. “Se guían por la reputación empresarial y familiar, suelen ser más divertidas, y es importante conocer su historia (la de la compañía y la familiar), las personas, su idiosincrasia, conocer los objetivos y si todos tienen los mismos intereses, y sobre todo quién es quién dentro de la organización”, apunta la profesional.

La empresa familiar ha evolucionado con el tiempo. Para conseguir unas buenas prácticas, según Mª Jesús Rico, debe haber un consejo de familia, un CEO externo a la familia y consejeros independientes. “Además, es necesaria la esponsorización del consejo de administración y para el control interno tener un modelo claro y eficiente”.

Caso práctico Cobega

Para relatar cómo es el día a día de una empresa familiar y su modelo de gestión, el acto contó con el testimonio de Alejandro Climent, director general del Grupo Cobega, cuarta generación de este gran grupo que inició su andadura en 1900 de la mano de Santiago Daurella. Desde su inicio, la empresa ha pasado por muchos cambios. “Desde la expansión internacional a la diversificación, así como la compra y fusión de subempresas. Es el reflejo de una familia emprendedora que hoy es uno de los más importantes grupos de bienes económicos y gestión de activos”, relató Alejandro Climent.

Su director explicó que tienen un modelo de gobierno particular que ofrece una serie de ventajas, como una mayor independencia de la función del auditor interno para reportar al consejo de administración, la creación de una cultura de control interno, mejor capacidad de atraer talento, y un plan de trabajo de auditoría interna que incluye los riesgos y los temas que más preocupan al consejo. Si bien presenta el inconveniente de no ser un modelo alineado 100% a marcos generales. Climent aconsejó que es muy importante entender bien qué quiere la familia y si están preparados para el cambio. “Estamos en fusiones y cambios continuos, y es necesario adaptarnos a ellos, dar tiempo a los cambios y elegir el momento adecuado para auditar”.

VI Barómetro de la Empresa Familiar

El mismo acto englobó la presentación de los resultados del VI Barómetro de la Empresa Familiar, que explicó Manel Blanco, socio responsable de empresa familiar de KPMG Digital en Catalunya. Una de las primeras conclusiones del barómetro fue que el 80% de las empresas familiares se muestran optimistas ante la evolución de su negocio en los próximos 12 meses.

La confianza en el futuro se sustenta, una vez más, en los buenos resultados registrados este año en términos de facturación, empleo e internacionalización. Así, una mayor proporción de empresas familiares ha incrementado (el 70%) o mantenido su facturación, mientras que solo el 8% la ha visto reducida. En términos de empleo, un 94% ha aumentado o mantenido su plantilla, y el 76% declara tener ya presencia en mercados extranjeros.

A la hora de establecer sus prioridades, los negocios familiares continúan un año más priorizando la mejora de la rentabilidad (70%), el incremento de la facturación (52%) y la innovación (34%). Otros aspectos como la atracción del talento (28%) y el adelanto de la salida a nuevos mercados (26%) han sido algunas de las prioridades que más han crecido en importancia para los empresarios familiares españoles.

A pesar del optimismo generalizado, las empresas familiares también se plantean una serie de retos, siendo los principales la competencia, la necesidad de contar con profesionales cualificados, la disminución de la rentabilidad y la incertidumbre política, aunque la encuesta se realizó antes de septiembre de este año.

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