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Rafael Hurtado, Profesor de Finanzas de EAE Business School

Miércoles, 31 de Enero, 2018

Rafael Hurtado, Profesor de Finanzas de EAE Business School

El año 2017 fue un año magnífico para la economía española, a pesar del complejo tema político, el PIB español cerró con un crecimiento superior al 3%, todo un logro. En el plano de confianza internacional, España también acabó 2017 con nota muy elevada y buena prueba de ello es la inversión extranjera, que superó los 50.000 millones de euros, lo que supone un 140% más que el año anterior, una cifra, cuando menos, gratamente sorprendente. El volumen total de inversiones en España en 2018 fue de 126 mil millones de euros, un 152% más que en 2017.

Las buenas perspectivas de la economía española, junto a la sencilla financiación que existe actualmente, han fomentado la actividad de compras y fusiones (conocida por las siglas en inglés de M&A). La actividad de M&A se centró en sectores como el industrial, el de consumo y tecnología. Los sectores regulados como finanzas, telecomunicaciones y energía también han tenido una fuerte actividad de M&A. Los datos positivos de actividad M&A en España contrastan con los datos en Europa y a nivel global, que han caído un 6% y un 4%, respectivamente, si bien el número de operaciones se incrementó un 6% a nivel global.

Muchos de los inversores extranjeros que invierten en España son fondos de capital riesgo. Estos productos, dado el entorno de bajas tasas de interés, han tenido un intenso crecimiento durante los últimos años. Los citados fondos suelen analizar empresas de múltiples sectores y en múltiples países. El hecho de que elijan España como un destino preferente de sus inversiones es, sin duda, una buena noticia, ya que sus procesos de inversión suelen ser muy exigentes.

Muy posiblemente durante el presente año 2018 las inversiones extranjeras en España continuarán siendo muy intensas. Hay varios motivos para pensar ello. En primer lugar, los tipos de interés siguen siendo bajos, lo que anima a tomar deuda para realizar inversiones y sobre todo actividad de M&A.

En segundo lugar, España sigue siendo un país confiable y dinámico. La Unión Europea ha mejorado mucho su perfil económico en estos dos últimos años, y España en este contexto brilla con luz propia. Son muchos los sectores y empresas objeto de deseo por parte de inversores internacionales.

Obviamente el dulce entorno económico debe ser cuidado y mantenido. Es importante lograr estabilidad institucional y jurídica, a la vez que generar un sólido crecimiento económico que continúe con el buen comportamiento de la economía española iniciado hace años.

España cuenta con buenas infraestructuras, trabajadores con alta capacitación, sectores e industria líderes como el turismo, una buena situación geográfica y unos costes laborales muy atractivos. Creo firmemente que el buen dato de inversiones extranjeras de 2017 no será algo aislado.