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Susana Carrizosa, periodista colaboradora de El País

Martes, 16 de Enero, 2018

Por: Susana Carrizosa, periodista colaboradora de El País

Reconozcámoslo. La vida es una continua venta, en la que cada uno aplica su manual de estilo ya sea consciente o inconscientemente. Somos lo que opinamos y más aún, potenciales creadores de tendencias y hasta influencers según el terreno que pisemos. Nuestra opinión es cada vez más poderosa  en función del eco que le apliquemos. En nuestra relación de pareja, con los amigos, con los compañeros de trabajo, los jefes, con los desconocidos y con el resto de usuarios del planeta que no somos nosotros, aplicamos a diario técnicas de negociación y de persuasión. Podemos influirles en cualquier sentido y hacia cualquier orientación. Somos nuestros propios coach. Y nuestro poder reside en la medida que lo controlamos.

Y las empresas lo saben. Quien tiene un empleado fan de su empresa tiene un tesoro. Porque del mismo modo que la empresa busca y lucha por retener al empleado eficaz, de confianza, que genera ingresos, que es productivo, que sabe trabajar en equipo, que habla idiomas, que es innovador y genera buen clima de trabajo, los empleados, amén de un buen salario y flexibilidad,  quieren sentir ese orgullo de pertenencia, de ser reconocido por los altos mandos y valorado, promocionado y escuchado. De ahí que persigan el anhelo de trabajar en las empresas que admiran.

Y así lo recoge el ranking Best Workplaces en España 2017, elaborado por la consultora Great Place to Work, donde los españoles valoran a estas empresas como más deseadas en un 98% por su política de flexibilidad horaria y seguro médico privado; un 85% por su apoyo a la formación; un 82% por la opción de teletrabajo y un 75%  por sus prácticas para premiar el esfuerzo del empleado. Así un profesional feliz y ganado para la causa, orgulloso de la buena praxis de su compañía, atenta a su responsabilidad social corporativa en apoyo a los más desfavorecidos y un interesante paquete de beneficio social para su plantilla, convierte a su empleado en el mejor embajador de su marca.

Y es que según diversos estudios, las empresas que trabajan para conseguir embajadores de marca están obteniendo mejores resultados. Es la moda del  Advocacy, es decir, que los trabajadores citen  y promocionen a sus empresas en las redes sociales por las que navegan. Y eso es porque resulta más fiable el contenido compartido por un usuario a otros que desde la propia compañía.

De hecho, según el estudio The Hinge Resarch Institute y el canal social Media Today, contar con embajadores de marca a través de estos programas de advocacy, además de generar mayores ingresos, potencia  la visibilidad de las compañías, aumenta el tráfico en su web y hace que la marca sea recordada en redes sociales.

Si lo tuyo es ganar influencia en tu puesto de trabajo y llegar a tener más seguidores que la propia compañía, un valor muy a tener en cuenta, apúntate al programa de advocacy de tu empresa. Para ello, deberás tener cierto dominio de la cultura y los valores de la misma; del funcionamiento y relación de todos sus departamentos y dedicar una media de 5 horas a navegar en redes a la semana. Según los expertos, empresa y trabajador ganan por igual ya que también se miden los logros del empleado y se premian, pero eso sí, siempre que tú lo elijas y no te veas presionado por la marca.