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Rafa Bernardo, periodista de Cadena Ser

Miércoles, 31 de Enero, 2018

Por: Rafa Bernardo, periodista de Cadena Ser

Por primera vez en una década, hablar del sector inmobiliario no conjura el espectro de la crisis: el mercado de la vivienda entra en 2018 con los precios, las hipotecas, y el interés de los inversores al alza; también de las fortunas y fondos internacionales, como se pudo apreciar en el reciente Spain Investors Day, en palabras de su director.

La respuesta de los emprendedores españoles está siendo la de abordar los desafíos de un sector tradicional y devastado por los excesos de la burbuja con soluciones digitales y aprovechando el expertise de la multitud de profesionales del sector que tenían hambre de nuevos proyectos tras años de parálisis y falta de oportunidades. Algunas startups están teniendo un crecimiento tan notable que evidencian que había apetito por encontrar propuestas diferentes: por poner dos ejemplos, está Spotahome en el área del alquiler residencial, que con menos de cuatro años de vida continúa con su expansión internacional, y otro, ya en el terreno de la compra de vivienda, es el de la recientísima Clicpiso, que en pocos meses de vida ha conseguido atraer la atención de medios de comunicación e inversores con su propuesta de adquirir pisos en apenas unos días.

Digitalización, presencia de personas expertas en todo el territorio, rapidez, transparencia, eliminación de intermediarios y de papeleo… la fórmula de estas y otras startups inmobiliarias está probada y comprobada en otros ámbitos de la economía; la novedad es la rapidez de su arraigo y crecimiento en un sector poco dado hasta ahora a las innovaciones, y además que lo haga en España, que todavía se recupera de los excesos del ladrillo y de un legado en forma de miles de desahucios y de centenares de miles de empleos perdidos. Además, el sector tiene una singularidad que lo hace especialmente delicado: a las viviendas se dirige la cantidad más importante de ahorro de muchísimas familias ¿Valdrá el “modelo startup” para esta porción clave de nuestra economía?

El reto es, desde luego, de altura, porque en el ecosistema hay otros jugadores que ya están generando una fuerte contestación social: es el caso de las plataformas de alquiler turístico, a las que se señala como responsables de que los alquileres de los residentes suban abruptamente en las grandes ciudades por el “efecto arrastre” que generan, o el de los negocios de las llamadas “clases creativas”, acusadas de gentrificar los barrios en los que se establecen, expulsando a los residentes tradicionales y desnaturalizando los vecindarios “de toda la vida”. Es difícil prever dónde acabará este creciente interés por el sector inmobiliario y la incidencia de las startups en su marcha, pero lo que está claro es que no se puede ignorar: con un 5% del PIB en juego, y el destino de la vivienda de los españoles en sus manos, una construcción razonable y sostenible es fundamental para la marcha económica de un país y de sus empresas.