Actualidad

Lunes, 20 de Agosto, 2018

Una estrategia de marca es mucho más que definir una personalidad y escoger unos valores. La parte más creativa no se sostiene si no hay detrás una estrategia de negocio. Juntas, consiguen solidez para mantener el ADN de la empresa en el presente pero también en el futuro.

Y es que no es ninguna novedad afirmar que el mercado está saturado de información. La sobrecarga informativa tiene incluso su propio concepto para referirse a ella: la infoxicación. Los expertos en comunicación corporativa saben que necesitan disponer de una visión integradora de todas las técnicas e instrumentos de comunicación, para consolidar una buena estrategia a través de todos los canales que tienen a su disposición y dejar atrás la invisibilidad, ganándose un espacio en el mercado y en sus clientes.

Sin embargo, el III barómetro realizado por la Asociación Española de Empresas de Branding (Aebrand) ha puesto de manifiesto que las empresas españolas no destinan los suficientes recursos económicos y humanos a una estrategia de marca global e integradora para la consecución de los objetivos. Es decir, que aúna tanto la parte de comunicación como de gestión.

Tanto es así que el 50% de los encuestados explica que en sus empresas la gestión de marca es, esencialmente, crear un logotipo y el resto de elementos gráficos relacionados. Esto es lo que sucede pero no es casualidad que ocho de cada 10  encuestados esté convencido de que la estrategia de la marca consigue mejores resultados cuando está ligada con otros aspectos de la empresa. Del deseo a la realidad solo hay un paso: acción.

Y no nos referimos solo a acciones de comunicación o marketing. Sin lugar a dudas, éstas son necesarias en el plan global peo en este proyecto hacen falta más ingredientes. Y sobre todo, hay que contar desde el principio con el apoyo de todo el equipo y de la Dirección de la empresa.

Sabiendo esto, y gracias al trampolín que ha supuesto la transformación digital, las compañías están despertando a tiempo y reconociendo que necesitan apostar por una estrategia de marca sólida y rigurosa que lidere un responsable creativo, original y eficiente, que relaciona su área con el resto de la empresa.

Lo que tiene sentido para la marca, desde el punto de vista de comunicación, también debería pensarse desde un enfoque financiero.

En la construcción de una marca importan las intenciones, los sueños y las ambiciones de quiénes están detrás pero hay otro ingrediente imprescindible: los números. Se trata de un diálogo bidireccional. La estrategia de marca y la de negocio se necesitan. Se complementan. Se completan.

Una empresa debe comunicar lo que hace y cómo lo hace porque forma parte de la sociedad y porque la sociedad quiere conocer esta información. Las personas se relacionarán con ella e interactuarán, pero lo harán más allá del marketing. Por eso, es importante trabajar esa estrategia desde todas las esferas.

Todos los que forman parte de la marca tienen que cambiar la forma de pensar, actuar y organizarse. Así las cosas, la mejor estrategia de comunicación y marketing es la que integra todos los departamentos y se gestiona desde esta mirada plural y transcendental.

5 Tendencias para una estrategia de comunicación global

  • Creer y demostrar que el producto o servicio que se ofrece es verdaderamente la solución única para los deseos y necesidades de los clientes.
  • Tener una previsión de comunicación en el futuro y no solo a corto plazo.
  • Apostar por la varita de la creatividad para impulsar acciones, comportamientos y decisiones a la hora de diseñar estrategias.
  • Adaptarse constantemente a un entorno cambiante, ya que es vital saber cómo destacar y poner en valor lo que comunicamos.
  • Entender que la gestión de la marca va más allá de una estrategia de comunicación.

Porque comunicar es mucho más que transmitir un mensaje. Porque ahora, la comunicación es 100% bidireccional. Y porque nuestra reputación corporativa está en juego.