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Martes, 18 de Diciembre, 2018

Liderazgo. Finanzas. Operaciones. Internacionalización. Son muchos los verbos que se utilizan a la hora de hacer una radiografía del directivo perfecto. Antes de terminar el año, la Asociación Española de Directivos ha presentado el informe La profesión directiva: reflexiones y experiencias para una carrera de fondo Dos años de trabajo y 12 debates monográficos en el que han participado más de 40 altos ejecutivos para desvelar qué es para ellos su profesión.

En el informe se sigue manteniendo la idea de que el perfil del directivo está en constante evolución. Si hay algo indiscutible es la inevitable influencia de la evolución del mercado, la transformación de la digital y la propia de las empresas. Sin embargo, destaca un nuevo concepto en el que hacemos hincapié: el Interim Management (IM), una figura todavía desconocida pero con mucho valor que aportar.

La necesidad en determinados momentos es lo que ha marcado la creación y evolución de esta profesión. Las empresas también viven épocas de transición y es entonces cuando se plantean la búsqueda de un perfil capaz de dirigir las operaciones. En Estados Unidos y ciertos países de Europa no es una profesión reciente, ni mucho menos. Reino Unido cuenta con 16000 IM en su mercado. En España, sin embargo, existe desconocimiento y uno de los principales frenos de para su evolución es la temporalidad que se asocia y que genera cierta desconfianza.

Pero, ¿qué ofrece un Interim Management a las empresas?

  • Rapidez a la hora de tomar decisiones. A partir de su aterrizaje en la compañía, el IM deberá ser capaz de entender lo que necesita y actuar sin dilaciones.
  • Amplios conocimientos y experiencia del sector, que no significa que solo los directivos seniors puedan encajar en este perfil.
  • Capacidad para hacer frente a objetivos claros y temporales. Su presencia no es definitiva por lo que no hay tiempo que perder.
  • Habilidades muy concretas y técnicas innovadoras para aportar soluciones de forma ágil a un problema concreto.
  • Demostrar dotes de liderazgo para transmitir seguridad y confianza en momentos de cambio e incertidumbre.

El objetivo de un IM no es formar parte de la plantilla fija ni hacer carrera en una empresa porque su presencia es temporal pero sí ofrecer toda su experiencia y afrontar un nuevo reto en su carrera. Así, la exigencia de resultados para este directivo es inmediata por lo que debe estar preparado para responder en la mayor brevedad posible.

La duda que se plantea, pues, es si esta profesión es temporal o realmente puede consolidarse como opción de futuro.

Sea como fuere, la opción del directivo como IM cada vez tiene más acogida. En contextos de de reestructuración o situaciones de crisis es una figura fundamental pero también en proyectos de desarrollo, profesionalización de una start up, reestructuración o internacionalización, especialmente si esta operación se lleva a cabo en países en los que los factores de riesgo están presente.

Su función, como la del directivo, es ejecutar, hacer y que los demás hagan.

Retos y adaptabilidad son las palabras que definen el IM, una figura que no sustituye el directivo permanente pero que, en determinadas situaciones, es necesario para aportar otra mirada y nuevos recursos.

El IM llega a la empresa con un objetivo muy claro: ayudar a superar un reto. Por ello complementa al actual equipo directivo de la compañía, lo cual implica aumentar el valor del equipo, pudiendo existir incluso una labor de mentorizaje.

¡Bienvenidos sean!

  • Interim Management