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Josep Bertran, Director del Máster en Dirección Financiera de EAE

Jueves, 26 de Julio, 2018

Por Josep Bertran, Director del Máster en Dirección Financiera de EAE

1-ESPAÑA

A pesar de que durante los últimos meses España ha pasado por un período caracterizado por una elevada incertidumbre política y una fuertes tensiones autonómicas, sigue liderando el crecimiento en la Unión Europea, y aunque para el presente año y el año 2019 se prevé una ligera desaceleración, la tasa de crecimiento de la economía española seguirá siendo la más elevada de la Eurozona, estimándose unas tasas de crecimiento del PIB entre el 2 y el 3%. No obstante, y aunque la incertidumbre política sigue constituyendo el principal factor de riesgo para el comportamiento futuro de la economía española a corto y a medio plazo, el 77% de las empresas prevé un aumento de ventas para el presente año, un 60% prevé aumentar sus inversiones y un 45% incrementar su nivel de ocupación.

Con respecto a la composición sectorial del PIB, el sector servicios, que representa alrededor del 67% del PIB, sigue aumentando su participación. El segundo sector es la industria con una participación del 16%. Dentro del sector servicios destaca por su importancia el turismo, y en la industria destaca el sector de automoción con el 125 del PIB.

Si se analiza la composición del PIB en función del gasto, se observa la importancia que el consumo privado tiene sobre su comportamiento, ya que el mismo representa alrededor del 60% del PIB. Ello pone de manifiesto la sensibilidad que el PIB tiene con respecto al comportamiento de las economías familiares, ya que un empeoramiento de sus expectativas tiene un impacto muy negativo sobre la actividad económica, y estas expectativas están directamente relacionadas con el nivel de empleo y la retribución salarial.

Con respecto a la demanda exterior debe destacarse el dinamismo que tiene el sector exterior de la economía española. Mientras que en el año 2007 las exportaciones representaban el 17% del PIB, en el año 2017 ya representaban el 24%, lo que suponía un máximo histórico. Este buen comportamiento del sector exterior está relacionado con la mayor competitividad de la economía española. No obstante, esta mejora en la competitividad tiene un talón de Aquiles, ya que más que por un aumento de la productividad se ha conseguido gracias a la fuerte contención de costes, fundamentalmente los costes de personal. A largo plazo, conseguir aumentos de competitividad sólo a partir de una contención de costes es totalmente insostenible, es fundamental al respecto llevar a cabo una profunda transformación del entorno macroeconómico, del mercado laboral y del mercado financiero para que esta mejora en la competitividad sea sostenible.

Aunque todavía se está lejos de las principales economías, debe destacarse el esfuerzo que durante los últimos años se ha realizado en la modernización tecnológica de la economía española. La transformación digital de las empresas se ha convertido en una prioridad estratégica de la mayoría de empresas españolas. Actualmente, España es el quinto país de la Unión Europea en inversiones de firmas tecnológicas, sólo por detrás del reino Unido, Alemania, Francia y Suecia.

2- EUROPA

Con respecto a la economía europea, y en particular a la Unión Europea, a corto y medio plazo es prevé una desaceleración en la tasa de actividad, la cual puede ser más profunda en función de cómo en función de cómo evolucionen los principales factores de riesgo, los cuáles están relacionados con el Brexit y con las tensiones políticas existentes, tanto dentro de los países, como entre ellos. Hay que destacar al respecto el conflicto existente entre las políticas comunitarias y las establecidas por algunos países, como Polonia y Hungría.

Asimismo, y para que la Eurozona avance hacia una mayor estabilidad y eficiencia deben solventarse con carácter previo dos problemas que frenan y dificultan el funcionamiento de la Unión, tanto a nivel político como económico. Estos problemas están relacionados con la Unión Bancaria y con la armonización de una política fiscal para todos los países de la Unión.

Con respecto a la Unión Bancaria, lo primero que debe hacerse es mejorar el funcionamiento de las actuales instituciones, y después, finalizar la Unión Monetaria y establecer un sistema europeo de garantía de depósitos, no obstante, algunos de los principales países de la Unión muestran su rechazo a este sistema europeo de garantía.

En lo que se refiere a una posible armonización de las políticas fiscales nacionales en una política fiscal común, para ello es imprescindible que todos los países armonicen sus sistemas fiscales, con impuestos similares y con una presión fiscal semejante. También es imprescindible la existencia de un Tesoro Común y la posibilidad de que la Unión pueda llevar a cabo emisiones de deuda.

Sin embargo, para que tenga éxito la Unión Bancaria y la política fiscal común, es imprescindible que antes tenga lugar la convergencia entre las distintas economías nacionales, ya que de no ser así será muy difícil que estas medidas culminen con éxito. En la actual coyuntura, en que conviven países con elevados déficits públicos con otros que mantienen superávits presupuestarios, países con pleno empleo con otros que sufren elevadas tasas de desempleo, grandes diferencias en productividad, etc. será muy difícil que puede alcanzarse con éxito una verdadera Unión Bancaria y una política fiscal comunitaria, lo cual puede poner en peligro la propia existencia de la Unión tal y como la conocemos, y la de la propia moneda común. El auge y crecimiento de organizaciones políticas radicales y populistas, que en muchos casos cuestionan la propia existencia de la Unión es un ejemplo de ello.

3- MUNDO

Actualmente las cinco primeras economías del mundo (EE.UU., China, Japón, Alemania y el Reino Unido) representan un 53% del PIB mundial, y considerando sólo las dos primeras suponen alrededor del 40%. No obstante todas las previsiones elaboradas por los distintos Organismos e Instituciones Internacionales estiman que durante las próximas décadas se producirá un cambio sustancial en esta clasificación. Se prevé que hacia el año 2050 quede China en primer lugar, EE.UU en tercer lugar, y las tres restantes se vean superadas por economías emergentes como la India, Indonesia y Brasil.

Analizando la situación actual y las perspectivas a corto plazo, la economía China sigue siendo la que mantiene una mayor tasa de crecimiento, un 6,6% para el año 2018 y un 6,4% para el año 2019. De entre las grandes economías, la segunda más dinámica es la de EE.UU, con un crecimiento del 2,9% para el presente año y un 2,7% para el año siguiente. Para el conjunto de le Unión Europea, y para los años 2018 y 2019 se estiman unas tasas de crecimiento del 2,3% y del 2% respectivamente, siendo la japonesa la menos dinámica con unas tasa de crecimiento del 1,2% y del 1%. No obstante, y en función de cómo evolucionen los principales factores de riesgo, estas tasas de crecimiento del PIB pueden sufrir un progresivo deterioro.

Los principales riesgos a los que deberá hacer frente la economía mundial durante los próximos meses son, por este orden:

  • Tensiones proteccionistas.
  • Riesgos geopolíticos.
  • Cambios en las políticas monetarias.
  • Brexit.

El riesgo más importante lo constituye el impacto que sobre el comercio mundial puede tener el endurecimiento de las políticas comerciales, que ha iniciado la Administración Trump en EE.UU, ya que dado el elevado grado de interdependencia económica existente, un aumento de las restricciones al comercio reducirá de una manera significativa la tasa de crecimiento económico.