Actualidad

Jaime Fortuño

Miércoles, 5 de Diciembre, 2018

El partido River - Boca ha generado, tanto deportiva como extradeportivamente, un gran revuelo. Es EL PARTIDO en Sudamérica, no hay otro, el que más rivalidad genera, el que más sentimientos mueve. Es un partido “lindo”, como dirían en Argentina, pero por razones ajenas al fútbol, será recordado por los graves incidentes que se vivieron en la capital Argentina y que han provocado que, en lugar de jugarse en “El monumental”, el estadio de River, se juegue en el Santiago Bernabeu, fuera de Argentina y fuera de América.

Hoy podemos decir que sí, que una vez más pagan “justos por pecadores” y que muchos de los aficionados pacíficos, amantes de sus equipos, se van a quedar sin ver el partido en directo, en su país, en su ciudad Buenos Aires.

Madrid ha aceptado este encuentro. Se dice que Florentino sólo tardó dos minutos en confirmar la disponibilidad del Santiago Bernabeu para jugar EL PARTIDO más importante de toda América. Pero ¿está Madrid preparada?

No es la primera vez que la ciudad acoge un acontecimiento de tal magnitud, que requiere la misma movilización y con una repercusión social tan grande debido a los incidentes previos a su organización. Un evento de gran rivalidad y en el que muchos sueñan con un resultado favorable. Madrid y España saben que este partido les puede aportar una gran cantidad de dinero y también una enorme repercusión mundial porque millones de personas estarán atentas al encuentro.

Aunque los datos económicos son difíciles de saber todavía por las características de este partido, se calcula que el impacto económico será de 25 millones de euros. Si nos fijamos en las cifras de encuentros anteriores, vemos que la final de La Champions de 2017 que se celebró en Caardiff dejó, según el Council, 51 millones de euros en la ciudad; la final de Londres 50 millones en 2011, según Mastercard; y 25,2 millones de euros la final de Milán, según PriceWaterhouseCoopers.

El 50% de estas cantidades suelen ir a parar a los hoteles, el 20% a la restauración, el 10% a los comercios y el resto a otros players afectados por estos eventos. Por tanto, si lo miramos desde un punto de vista económico, organizar este tipo de evento es una buena oportunidad para la ciudad y para el país.

Pero no todo lo que reluce es oro, ya que este partido viene acompañado de un histórico de violencia para el que Madrid debe estar preparado, y esto tiene un coste. Se va a movilizar el próximo fin de semana a más de 2000 agentes de policía, y la pregunta que se hace la gente es: ¿quién paga todo esto? ¿lo debería asumir todo el estado o se debería establecer un copago como en otros países? Son la cara y la cruz de este partido.

Lo cierto es que Madrid va a acoger el evento futbolístico más importante de América, la final de la Copa Libertadores entre River y Boca y el año que viene acogerá el evento más importante de Europa, la final de La Champions en el Wanda Metropolitano. Todo un lujo para los aficionados de nuestro país.