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Carmen Paradinas, profesora del Máster en Dirección de Recursos Humanos de EAE Business School

Lunes, 16 de Julio, 2018

Por Carmen Paradinas, profesora del Máster en Dirección de Recursos Humanos de EAE Business School

Tras el éxito de la moción de censura planteada por el PSOE, que resultó nombrado como presidente del Gobierno Pedro Sánchez, inmediatamente se apresuró a formar gobierno, dando la impresión para muchos de que ya lo tenía en mente desde hacía tiempo para el caso de que tuviera que llevarlo a cabo. El resultado de esa formación de Gobierno ha sido de 11 mujeres y 6 hombres, el cual ha sido por muchos criticado, argumentando desigualdad ante una pretendida igualdad/paridad, y por muchos, alabado, felicitando la decisión como símbolo de progreso, presencia del feminismo en la esfera pública y oportunidad para las mujeres de ocupar puestos de relevancia por su valía y trayectoria profesional.

Pero es importante resaltar que el feminismo no lo da el número de mujeres más o menos elevado que conforman un gobierno, por lo que erróneamente se le viene llamando “el gobierno feminista de Pedro Sánchez”. Más correcto sería hablar de un gobierno feminista al referirnos a sus políticas de igualdad, de control en las empresas para erradicar la brecha salarial o para adoptar políticas de conciliación reales y efectivas.

Mientras las políticas sociales, laborales y económicas que vaya a adoptar de este nuevo gobierno no sean verdaderamente feministas, únicamente podremos hablar de un gobierno con mayoría de mujeres, pero no de un gobierno feminista.

Ya hubo gestos anteriores de gobiernos socialistas en cuanto al incremento de mujeres al frente de sus ministerios, como lo fue el creado por José Luis Rodríguez Zapatero en el año 2004, con 8 mujeres y 8 hombres a cargo de las correspondientes carteras en un claro gesto de apostar por la paridad. La diferencia que parece marcar aquel gobierno y el actual, no es solo el mayor número de mujeres que de hombres, sino que las actuales han sido elegidas por la solvencia de sus perfiles profesionales y su amplia experiencia dada la intención de crear un gobierno más técnico que político.

Poco más de diez años tiene la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de hombres y mujeres y es ampliamente reconocido que aún queda mucho camino por recorrer para adaptar la realidad social a ésta Ley. Es cierto que se ha avanzado mucho desde entonces pero es significativo el seguimiento, los movimientos sociales y la repercusión que ha tenido este año la celebración del día de la mujer el 8 de marzo. Quizá estas reivindicaciones sociales hayan influido al presidente del Gobierno a la hora de formar su gobierno, si bien es cierto que aún tiene mucho camino que recorrer por ejemplo en ámbitos menos visibles para la sociedad como son los cargos diplomáticos donde en España sólo 14 de las 117 embajadas españolas y 11 representaciones permanentes de España en el exterior, están a cargo de mujeres. Y esto por poner sólo un ejemplo de tantos en los que el Gobiernos tiene potestad para continuar con lo que al parecer son sus políticas feministas.