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Martes, 27 de Noviembre, 2018

Por Manuel Moreno, profesor del Master en Bolsa y Mercados Financieros de EAE Business School

El sistema de pensiones se creó en un momento en que la esperanza de vida se situaba entorno a los 67 años. En lenguaje coloquial, se podría decir que una persona se jubilaba a los 65 años y se moría a los 67. Económicamente el sistema no tenía ningún problema. En realidad, era muy excedentario y podía aportar dinero para otras prestaciones sociales.

La situación actual ha cambiado radicalmente. A pesar de encontrarnos en un año con una situación muy favorable, con una economía creciendo entorno al 3% y el empleo también a tasas similares, el déficit de la seguridad social ronda ya los 20.000 MM €, y sigue creciendo. Así las cosas, ya pocos creen en la recuperación del fondo de reserva de la seguridad social, o en la autofinanciación del sistema. Cabe preguntarse, si esto sucede durante un año de bonanza, ¿cómo será durante los años de crisis? No hay que olvidar que una de las cosas más ciertas que suceden en la economía, es que la próxima crisis llegará.

El problema está en el sistema, y viene impulsado por una combinación de factores tales como: la generosidad de pensiones actuales, con una tasa promedio de sustitución -relación entre el último salario cobrado y la pensión reconocida- del 80% (frente al 45% europeo); una tasa reproductiva de alrededor de un hijo por mujer; y una esperanza de vida de las más altas del mundo. Con todo se prevé que de los 9 MM de pensionistas actuales se pase a 15 MM en treinta años. Todo ello con un sistema de pensiones de reparto (lo que se recauda un año sirve para pagar las pensiones de ese año), y prácticamente sin generación de ahorro.

Algunos ven en la inmigración la solución al problema de la natalidad. No es descabellado, pues la población del norte de África, en treinta años será joven y superior en número a la europea. Pero, si se observa el bajo nivel de capacitación que tienen los emigrantes se hace difícil considerarlos una solución para las pensiones. Otros apuntan al “des tope de las cotizaciones”, olvidando que con esta medida se incrementa el coste para las empresas del personal más cualificado (que sin duda repercutirán en los menos cualificados). También se está hablando para que los autónomos paguen más, pero muchos de ellos son parados técnicos que intentan salir adelante, sin lastrar al sistema de protección del estado del bienestar…

El dato es que habrá que mantener a una persona sin trabajar durante al menos 20 años (considerando la esperanza de vida de muchos pensionistas en un futuro próximo). Así que el resto de las soluciones que se plantean entorno al incremento del ahorro no son en si mismas una solución. Ahorrar para mantener a una persona sin trabajar durante veinte años, parece una misión imposible en el entorno de salarios en los que se mueve España.

Con todo lo anterior, el gobierno lanza una nueva propuesta: la recuperación de las jubilaciones forzosas por edad en el marco de los convenios colectivos. Jubílense y dejen paso a las nuevas generaciones, pensando que los trabajadores más jóvenes van a mantener a 15 MM de pensionistas, muchos de ellos en buen estado de salud para trabajar… Y todo ello, en el marco de unas economías occidentales altamente endeudadas, con un creciente riesgo de crisis global si no se disminuye el endeudamiento.

Quizás la solución sea la contraria, aunque no sea políticamente correcta, trabajen mientras puedan y jubílense más tarde. Así evitarán un periodo excesivamente largo como pensionistas, que será complicado mantener. Me estoy refiriendo a trabajos no físicos y para personas con buena salud. Aunque, viendo como avanza todo, esa puede ser la situación de la mayoría de las personas pasada la edad de jubilación.