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José Ramón Sánchez Galán, profesor de finanzas de EAE Business School

Miércoles, 2 de Enero, 2019

Por José Ramón Sánchez, Galán, profesor de finanzas de EAE Business School

El año ofrece un gráfico de desaceleración internacional desde el punto de vista del crecimiento. Asimismo, el fantasma de la inflación puede hacerse realidad para el año que viene.

El año que nos deja, presenta, pues, los siguientes riesgos para el próximo:

 1.) Los datos de actividad presentan una China en clara desaceleración: en noviembre, la producción industrial china creció solamente un 5,4% interanual, el menor avance desde principios de 2016. Las ventas minoristas también se desaceleraron hasta el 8,1%, frente al 8,6% de octubre. Estas cifras apuntan a un crecimiento inferior al 6,5% para el país asiático en el último trimestre del año. Además, muestra un nivel de deuda casi insostenible cuya manifestación han sido una serie de burbujas, en especial, en el campo inmobiliario. La burbuja todavía no ha estallado. Lo que nos falta saber es si China optará por un aterrizaje brusco o suave.

2.) Al hilo de lo anterior, encontramos la guerra comercial entre China y Estados Unidos. El mayor proteccionismo genera una retracción del crecimiento económico mundial y con ello de la demanda externa. Además no es un hecho terminado, pues la incertidumbre generada por Trump, daña las decisiones de inversión y nadie sabe quién será la próxima víctima.

3.) El aumento de las tasas de interés de la reserva federal (FED) y sus conocidos impactos sobre la subida del tipo de cambio. La economía estadounidense se encuentra creciendo, con una tasa de desempleo del 3.4% y una inflación cercana al 2%. Todo parece ir bien; sin embargo, el exceso de deuda, mayor que 100% del PIB puede desencadenar un frenazo brusco. Podría plantearse una fuerte desaceleración en 2019.

4.) Las crisis argentina y turca. En ambos casos los errores en el manejo económico y el hecho de no aceptar que en ciertas condiciones los ajustes bruscos son más efectivos que los graduales debieron obligar a medidas drásticas. En el caso de Argentina, cerca de terminar el mandato de Macri, el tema es más complicado, debido a la pérdida de credibilidad.

¿Qué pasará en 2019?

1.) El escaso crecimiento de la productividad está obstaculizando la generación de un crecimiento inclusivo y sostenible. Resulta fundamental garantizar la implementación eficaz de reformas estructurales que aborden la fragmentación de los mercados de productos para conseguir economías de escala. Una mayor coordinación y evaluación de las políticas regionales y nacionales en materia de innovación, para evitar la duplicación y fomentar una mayor escala y especialización de las universidades, incrementaría la calidad de la innovación. Nuevas maniobras para aumentar las barreras al comercio bilateral dañaría a la producción en esas economías, con efectos adversos en el crecimiento global y en el comercio.

2.) Otro de los temas que preocupan es el incremento del protagonismo de la inflación: a) el del creciente precio del combustible, que en 2018 subió un 30% con respecto a 2017. La continuada incertidumbre sobre una potencial perturbación del suministro, especialmente en Venezuela e Irán, es responsable de una volatilidad considerable de los precios que amenaza también el deseado aterrizaje suave de la economía mundial. b) .Por su parte, el BCE ha elevado su previsión para 2018 al 1,8% frente al 1,7% que esperaba en septiembre y, sin embargo, ha reducido su pronóstico para 2019 al 1,6% frente al 1,7% anterior. Para 2020, ha mantenido su dato de inflación en el 1,7% y para 2021 lo ha situado en el 1,8% Además ha apuntado que la inflación subyacente puede aumentar a medio plazo.  

3.) Aunque las condiciones del mercado laboral siguen mejorando, con la tasa de desempleo de la OCDE ahora en su nivel más bajo desde 1980, el crecimiento de la inversión y del comercio han sido más suaves de lo anticipado y la situación del mercado financiero se ha endurecido; la confianza se sigue atenuando.

Por tanto:

La situación de deterioro del crecimiento y del comercio internacional continuará; la economía mundial ha alcanzado su periodo máximo de expansión y lo que toca ahora es preparar un aterrizaje que se espera suave. Pero hay obstáculos que pueden hacer el trayecto más turbulento de lo esperado como las tensiones comerciales (de hecho si continúa la guerra comercial, el impacto negativo sobre la economía global será de entre 0,8 y 1 puntos según estimaciones del FMI y del BCE respectivamente.), así como las tentaciones proteccionistas que están detrás de ellas, el aumento de la inflación (ya comentado), la recesión de Estados Unidos y China y su impacto mundial, desestabilizando lo que venía siendo un crecimiento sincronizado internacional, afectando a la expansión de las economías emergentes y el creciente endeudamiento fuera del sistema bancario.